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La propuesta de la llamada M-70 ha vuelto a cobrar impulso en 2024 tras dos décadas aparcada, con la promesa de articular un anillo viario que circunde la Comunidad de Madrid y conecte varias provincias limítrofes. Si se materializa, la infraestructura cambiaría el mapa de comunicaciones regionales y podría aliviar la presión sobre las radiales que parten de la capital.
Qué persigue el proyecto
La M-70 se plantea como un cinturón de autovías gratuitas que enlazaría puntos de Castilla y León, Castilla‑La Mancha y la provincia de Ávila, formando un lazo exterior alrededor de la Comunidad de Madrid. La iniciativa fue recuperada a comienzos de 2024 por el presidente de Castilla‑La Mancha, Emiliano García‑Page, después de haber quedado en suspenso tras la crisis económica de 2008.
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El objetivo declarado es ofrecer alternativas a las carreteras radiales (A‑1 a A‑6), facilitar la movilidad interprovincial y acompañar el crecimiento demográfico y económico de zonas próximas a Madrid sin pasar por el interior metropolitano.
Tramos clave, vías implicadas y coste aproximado
El trazado propuesto aprovecharía y conectaría varias infraestructuras existentes y proyectadas. El presupuesto estimado que se ha manejado ronda los 250 millones de euros, aunque la cifra final dependerá del alcance de las obras y de los condicionantes técnicos y ambientales.
- A-40: pieza central para completar el anillo, con el ambicioso objetivo de unir Ávila con Teruel por el sur de Madrid.
- A-28: tramo aún pendiente entre Guadalajara y Cuenca que formaría parte del corredor.
- AP-51 y AP-61: autovías actuales que participarían en la unión de distintos tramos.
- Conexión con las seis radiales: A‑1, A‑2, A‑3, A‑4, A‑5 y A‑6 para ofrecer alternativas de paso sin entrar en el anillo central.
Problemas técnicos y alternativas sobre la mesa
Aunque existen tramos construidos —por ejemplo entre Segovia y Ávila—, el cierre del anillo enfrenta dificultades en varios puntos. Las secciones más complejas se localizan en el corredor de Maqueda‑Cuenca y en los enlaces entre Maqueda y Ávila, entre Guadalajara y Tarancón, y entre Segovia y Guadalajara.
Para sortear la orografía y reducir costes, los proyectistas barajan distintas opciones. Una de las alternativas consiste en aprovechar la N‑110 para conectar Segovia con la A‑1 en el entorno de Santo Tomé del Puerto, descendiendo por la A‑1 y enlazando luego con la N‑320 en Venturada, lo que permitiría evitar pasos por la sierra más accidentada.
Otras soluciones técnicas implicarían variantes de trazado y mejoras en las intersecciones con autovías ya existentes, además de estudios ambientales y de impacto que condicionarán plazos y diseño final.
Qué significa esto para los conductores y las regiones
Si se ejecuta según las previsiones, la M-70 podría reducir atascos en los accesos a Madrid y dinamizar el transporte entre provincias limítrofes sin depender de peajes. Para municipios de Castilla‑La Mancha y Castilla y León supondría una mejora de la conectividad, que puede traducirse en mayor actividad económica y mejores servicios logísticos.
- Menos tráfico en las radiales dentro de la Comunidad de Madrid.
- Alternativas gratuitas a las vías de pago en determinados corredores.
- Impactos territoriales: nuevas oportunidades pero también necesidad de evaluar efectos ambientales y urbanísticos.
El calendario permanece inconcreto: la viabilidad práctica del anillo depende en gran medida del avance de la A‑40 y de acuerdos interadministrativos. La recuperación del proyecto en 2024 supone, en cualquier caso, un impulso político y técnico que lo devuelve a la agenda pública tras años de inercia.












