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Alberto Núñez Feijóo mantiene que su prioridad es formar un Ejecutivo en solitario, pero no descarta un pacto con Vox si los electores así lo establecen. Lo que está en juego es la dirección política de España en los próximos cuatro años y la manera en que se negociarán asuntos sensibles como la Constitución, las autonomías y las políticas sociales.
En una entrevista en El Hormiguero emitida el 18 de junio, el líder del PP repitió que aspira a gobernar sin socios, aunque aseguró que respetará el veredicto de las urnas y actuará en consecuencia. Según Feijóo, las encuestas dan ventaja al PP y pronostican también un avance de Vox, un escenario que abre la puerta a distintas fórmulas de gobierno tras el 23-J.
Líneas que no estaría dispuesto a cruzar
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Feijóo aceptó la posibilidad de negociar una coalición pero avisó que existen límites claros para su partido. Enumeró varios principios que, dijo, marcarían el marco de cualquier acuerdo.
- Respeto a la Constitución: subrayó que el pacto tendría que ajustarse al marco legal y constitucional vigente.
- Convivencia autonómica: defendió la preservación del sistema de autonomías y la lealtad entre administraciones.
- Políticas de igualdad y derechos LGTBI: afirmó que esas políticas forman parte de las condiciones negociables.
- Equilibrio presupuestario: puso como requisito el control de las cuentas públicas y la estabilidad fiscal.
- Prosperidad económica: dijo que las medidas deben priorizar el bienestar y el crecimiento para los ciudadanos.
- Inmigración ordenada: defendió un enfoque regulado y pragmático en materia migratoria.
No obstante, el presidente del PP evitó estigmatizar a Vox: recordó que se trata de la tercera fuerza política del país y habló de pluralidad democrática. Ese tono busca normalizar la posibilidad de acuerdos sin convertirlos en tabú político.
El voto «prestado» y la crítica a Sánchez
Feijóo anticipó que parte del electorado socialista podría optar por apoyar al PP de forma temporal —lo que describió como un “préstamo” de confianza— mientras otros votantes del PSOE optarían por quedarse en la abstención. Utilizó además un argumento recurrente contra el presidente Pedro Sánchez, afirmando que las sospechas de corrupción limitarían el respaldo que pueda recibir.
Estas afirmaciones sitúan en el centro del debate no solo los números de los escaños, sino la moral pública y la percepción de integridad de los líderes, factores que pueden condicionar pactos postelectorales.
Andalucía como laboratorio de pactos
En clave regional, Feijóo señaló que las negociaciones entre PP y Vox en Andalucía se desarrollan «con seriedad» después de que el PP quedara a dos escaños de la mayoría absoluta. Recordó que su partido preside el Parlamento autonómico y consideró que los acuerdos en Andalucía probablemente replicarán acuerdos previos alcanzados en comunidades como Extremadura, Aragón y Castilla y León.
Si estas fórmulas se consolidan, trazan un mapa de referencia sobre cómo podrían articularse las coaliciones a nivel nacional y qué concesiones políticas serían necesarias.
Las próximas semanas serán clave: la campaña y los sondeos irán definiendo si el PP alcanza la mayoría suficiente o si, por el contrario, debe avanzar hacia una coalición que respete las condiciones que Feijóo ha fijado. La combinación de encuestas, negociaciones regionales y la actitud de votantes indecisos marcará el desenlace.












