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Un reportaje del The New York Times que vincula una llamada presidencial con la decisión de la FIFA de levantar la expulsión del delantero estadounidense abre hoy un debate sobre la imparcialidad en el fútbol y altera el tablero deportivo justo antes del cruce de octavos entre Estados Unidos y Bélgica. La noticia tiene impacto inmediato: no solo cambia la disponibilidad de un goleador, sino que reaviva dudas sobre la independencia de los órganos disciplinarios del torneo.
Críticas desde Bélgica
En la prensa belga la reacción fue inmediata y dura. Varios columnistas y medios califican la decisión como poco transparente y advierten que el episodio dañará la credibilidad de la institución.
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El diario Le Soir destacó que, al permitir la participación del máximo goleador estadounidense, la FIFA parecía priorizar intereses distintos a los estrictamente deportivos. La radiotelevisión francófona RTBF y la prensa flamenca también recogen voces que hablan de un acto sorprendente y con implicaciones políticas.
Qué publicó The New York Times
El The New York Times informó que la suspensión de la tarjeta roja a Folarin Balogun, mostrada en el partido frente a Bosnia y Herzegovina, fue revisada tras una conversación entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el máximo responsable de la FIFA, Gianni Infantino. La noticia, si se confirma, explicaría por qué la decisión disciplinaria se revirtió en vísperas del encuentro de octavos.
El contexto deportivo añade presión: el ganador del duelo entre Bélgica y Estados Unidos se enfrentará en cuartos al vencedor del partido entre España y Portugal, que se disputa hoy, por lo que la disponibilidad de Balogun influye directamente en el equilibrio competitivo del torneo.
Reacciones institucionales
La Federación Belga de Fútbol ha anunciado que analiza «todas las opciones posibles», incluida la posibilidad de recurrir ante instancias superiores o emprender acciones legales. En medios flamencos se describe la decisión como inesperada y como un elemento que complica aún más el clima alrededor del Mundial.
- Incidente: Balogun recibió tarjeta roja tras pisotón al bosnio Tarik Muharemovic en dieciseisavos.
- Normativa aplicada: la FIFA invocó el artículo 27 del Código Disciplinario para suspender la sanción.
- Precedente reciente: el artículo ya se usó en el pasado para reducir sanciones, por ejemplo en casos de jugadores europeos durante fases clasificatorias.
- Consecuencia deportiva: Balogun estaría disponible para el partido de octavos; Bélgica protesta y estudia respuestas legales.
- Plazo probatorio: la suspensión suele implicar un periodo de prueba para el sancionado, que puede durar entre uno y cuatro años según el código.
¿Qué permite el artículo 27?
El artículo 27 del Código Disciplinario faculta a los órganos judiciales de la FIFA para suspender, total o parcialmente, la ejecución de una sanción. Esa suspensión puede otorgarse mientras se evalúan las circunstancias del hecho y, en caso de aplicarse, suele acompañarse de un periodo de prueba.
El Código establece además que la determinación de sanciones debe tener en cuenta elementos objetivos y subjetivos del incidente, así como agravantes y atenuantes. El apartado que regula estas fórmulas fue reordenado desde 2019 y consolidado en la versión vigente del reglamento en 2023.
Un antecedente histórico
La FIFA ya tuvo en el pasado episodios en los que una expulsión no terminó en ausencia para el siguiente partido del Mundial. El caso más citado por comentaristas es el de Mané Garrincha en 1962, expulsado en la semifinal pero finalmente alineado en la final ante Checoslovaquia.
Aquel episodio difiere en lo técnico: las tarjetas amarillas y rojas se introdujeron oficialmente en 1970, y en 1962 la gestión fue más discrecional y, según la crónica de la época, marcada por presiones políticas y ausencias de testigos ante el comité disciplinario.
Más allá del resultado deportivo, el episodio actual subraya una cuestión que interesa a aficionados y dirigentes: la necesidad de procedimientos claros y de una rendición de cuentas que evite la percepción de influencias externas. En las próximas horas la FIFA y la comisión disciplinaria tendrán la oportunidad de explicar con detalle los fundamentos de su decisión; hasta entonces, el debate público y las posibles impugnaciones seguirán condicionando la agenda del torneo.












