Entrenan en España a pilotos para abatir drones en preparación para guerra no tripulada

Mostrar resumen Ocultar resumen

En las últimas semanas España ha intensificado ejercicios y despliegues militares para afrontar una amenaza que ya no es solo teórica: la proliferación de aeronaves no tripuladas empleadas en operaciones hostiles. Estos ensayos, que combinan tiro real y tácticas contra drones, buscan adaptar capacidades ante riesgos emergentes en el entorno europeo y marítimo.

El cambio en el panorama internacional —desde la presión en la frontera de Ceuta hasta la guerra en Ucrania y la inestabilidad en Oriente Medio— ha llevado al Ejército del Aire y del Espacio a reforzar su adiestramiento en escenarios que imitan condiciones de combate real.

Dos despliegues han concentrado los esfuerzos: por un lado, ejercicios en la instalación experimental de Huelva, y por otro la contribución española en Rumanía. En ambos se combinaron aviones de combate, transporte estratégico y personal especializado para probar respuestas a amenazas aéreas convencionales y no tripuladas.

Atlante 26: entrenamiento con fuego real y defensa contra drones

Entre el 13 y el 18 de septiembre se desarrolló el ejercicio conocido como Atlante 26, con la Base Aérea de Morón como nodo central. La maniobra incluyó lanzamiento de armamento real en zonas habilitadas del golfo de Cádiz y la utilización de blancos semiautónomos —aéreos y marítimos— controlados desde el Centro de Experimentación del Arenosillo (CEDEA), gestionado por el INTA.

Avión de combate en ejercicio de tiro real con blanco remolcado por drones
Ejercicios Atlante 26 combinaron fuego real y blancos remolcados por drones.

Las prácticas combinaron diferentes tipos de ataque y defensa: cañón aire‑aire sobre blancos remolcados por drones, lanzamientos de misiles aire‑aire y aire‑superficie contra objetivos navales, además de misiones específicas de C‑UAS (contramedidas contra sistemas no tripulados). En la operación participaron múltiples unidades de vuelo, el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) y elementos de mando y control.

El ejercicio se estructuró en fases claramente diferenciadas: llegada e integración del personal, ejecución operativa y repliegue escalonado según el plan de movimientos. El objetivo declarado por las fuentes militares fue comprobar interoperabilidad, tiempos de reacción y eficacia de las contramedidas en condiciones próximas al conflicto real.

Modernizar capacidades: el proyecto NEMO

En paralelo a los ejercicios de vuelo, la cúpula del Mando del Espacio impulsa una iniciativa para dotar a España de medios espaciales con capacidad de vigilancia y maniobra. La propuesta —defendida por el general Isaac Crespo, al frente del Mando del Espacio (MESPA)— plantea desarrollar un primer “satélite policía” nacional capaz de posicionarse cerca de activos de interés para monitorizar y proteger intereses estratégicos.

Sala de control de observación espacial para vigilancia y maniobra satelital
El proyecto NEMO busca dotar a España de capacidades espaciales de vigilancia.

Ese avance en espacio operativo complementaría las contramedidas aeroespaciales y marítimas que se están priorizando en los entrenamientos recientes.

La alerta por los llamados drones Gerbera

Fuentes periodísticas citan avisos de Estados Unidos dirigidos a países del sur de Europa sobre la posible utilización de drones desde plataformas navales rusas. Según esas informaciones y declaraciones anónimas de organismos de defensa, el modelo señalado sería el denominado Gerbera, un vehículo no tripulado de pequeño tamaño que, en las referencias consultadas, mide alrededor de dos metros, pesa aproximadamente 18 kilos y podría alcanzar unos 600 km de autonomía a cerca de 160 km/h.

Además, hay precedentes de detecciones relacionadas con lanzamientos desde buques y actividades atribuidas a servicios de inteligencia que han elevado la preocupación sobre la capacidad de desplegar drones desde el mar hacia objetivos en la costa o el interior.

  • Qué se ha probado: tiro real aire‑aire y aire‑superficie, blancos remolcados por drones y operaciones C‑UAS coordinadas desde el CEDEA.
  • Recursos desplegados: aviones F‑18, un A400M, unidades de varias alas y personal especializado (unos 200 pilotos en el despliegue internacional).
  • Riesgo identificado: utilización de drones de pequeño tamaño lanzados desde el mar con alcance extendido.
  • Medidas en curso: entrenamiento combinado, mejora de contramedidas electrónicas y proyecto NEMO para vigilancia espacial.

Para la sociedad civil, las implicaciones son tangibles: mayor actividad aérea y marítima en zonas concretas, necesidad de coordinar espacio aéreo y medidas de protección de infraestructuras críticas. A nivel internacional, estas maniobras forman parte de un esfuerzo más amplio de la OTAN y sus aliados por actualizar capacidades frente a amenazas asimétricas.

Las autoridades militares insisten en la prudencia: los ejercicios sirven para comprobar procedimientos y sistemas sin generar alarma pública, pero subrayan la importancia de adaptar doctrinas y equipamiento a un entorno donde los sistemas no tripulados juegan ya un papel operativo relevante.

Da tu opinión

★★★★★

Sé el primero en valorar esta entrada
o deja una reseña detallada



devalverde.es es un medio independiente. Apóyanos añadiéndonos a tus favoritos de Google News:

Publicar un comentario

Publicar un comentario