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El I Congreso de la Ingeniería de Montes de la Comunidad de Madrid se celebra los días 23 y 24 de septiembre en la capital y sitúa la prevención de incendios en el centro del debate. La cita busca convertir en acción las advertencias sobre la falta de gestión forestal y reclama inversiones y herramientas concretas para reducir riesgos y proteger servicios ecosistémicos esenciales.
Incendios y gestión: por qué importa ahora
El encuentro responde a una temporada con incendios especialmente intensos: este año ya se han quemado más de 296.000 hectáreas en España, una cifra que vuelve a poner sobre la mesa la relación entre abandono del monte y siniestros. Para los organizadores, la urgencia no es sólo apagar fuegos, sino planificar y financiar una gestión continua que reduzca biomasa acumulada y mejore la resiliencia del territorio.

El decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes de Madrid ha recordado que la tarea exige coordinar administraciones y propietarios, y que la profesión tiene un papel clave en diseñar intervenciones técnicas para evitar que los montes se conviertan en combustible.
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Prioridades del congreso
Durante dos días habrá mesas redondas, ponencias de expertos y la entrega de la II edición de los premios “Madrid es monte”, que ponen en valor el patrimonio forestal de la comunidad.
- Prevención: planes y actuaciones continuas para reducir carga de combustible y crear cortafuegos naturales.
- Inversión pública: mayor financiación para actuaciones en monte público y mecanismos de apoyo a propietarios privados.
- Incentivos: fiscalización y subvenciones para facilitar la gestión en terrenos privados.
- Formación: impulso a la ingeniería forestal y a la especialización técnica como salida profesional con alta empleabilidad.
- Diálogo interadministrativo: coordinación entre Estado, comunidades y municipios para priorizar intervenciones.
Dimensión territorial y social
Más de la mitad del territorio español es forestal, y buena parte de ese suelo está en manos privadas —alrededor del 70 % según estimaciones—, lo que complica la gestión coordinada. Si los propietarios carecen de incentivos o apoyo técnico, la tendencia al abandono aumenta y con ella el riesgo de incendios.

En el caso de la Comunidad de Madrid, casi el 60 % del territorio tiene cubierta forestal y una elevada proporción está protegida. Esa combinación de áreas urbanas densas y espacios naturales próximos a la ciudad genera retos específicos: los servicios que prestan los bosques —desde la captura de carbono hasta la protección del suelo— tienen un valor directo para la salud pública y la seguridad frente a inundaciones y erosión.
Qué reclaman los ingenieros
Los ponentes del congreso insisten en medidas operativas y de política pública para revertir la situación:
- Actuar primero en terrenos públicos para servir de ejemplo y catalizar iniciativas privadas.
- Desarrollar incentivos fiscales y líneas de subvención que permitan a propietarios gestionar adecuadamente sus montes.
- Incorporar criterios de manejo sostenible en la planificación territorial y en proyectos de infraestructuras.
Además, se subraya la necesidad de integrar la gestión forestal en estrategias más amplias de adaptación al cambio climático: reducir el riesgo de incendio a la vez que se conserva la biodiversidad y se mantiene la capacidad de los ecosistemas para retener agua y carbono.
Actividades destacadas y mensaje al futuro profesional
La inauguración correrá a cargo del secretario de Estado de Medio Ambiente y el programa incluye mesas técnicas, sesiones prácticas y la mencionada entrega de premios, que reconocen iniciativas por la conservación y gestión del monte madrileño.
En varias intervenciones se ha animado a los jóvenes interesados en carreras técnicas a considerar la ingeniería forestal y el máster en ingeniería de montes, subrayando la demanda laboral en el sector y su papel en la gestión de recursos naturales críticos.
En suma, el congreso aspira a transformar el diagnóstico —montes con poca gestión y mayor vulnerabilidad— en un plan de acción que combine inversión pública, apoyo a propietarios y formación técnica para reducir incendios y proteger los servicios que los bosques ofrecen a la sociedad.












