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En Alajuelita, San José, una vivienda del barrio Lámparas llamó la atención por un detalle poco habitual: sus muros fueron levantados con bloques fabricados a partir de plástico reciclado. El proyecto, entregado en mayo de 2018, plantea hoy preguntas prácticas sobre vivienda asequible y gestión de residuos que siguen siendo relevantes para municipios y comunidades.
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Cindy Mora llevaba casi una década guardando lo que podía para comprar un terrenito donde levantar su casa. Trabajaba como asistenta del hogar y crió a su hijo, Fabrizio, con recursos limitados. Un préstamo bancario le permitió adquirir la parcela, pero la deuda puso en riesgo la posibilidad de construir.
La situación cambió cuando la familia fue seleccionada por Hábitat para la Humanidad Costa Rica, que verificó las condiciones del terreno y la situación socioeconómica de Mora. La organización se alió con empresas y ONGs para culminar la obra.
Cómo se hizo la casa: bloques de plástico y técnicas convencionales
Las paredes no son de ladrillo ni de madera: están compuestas por 850 bloques de plástico, conocidos como Bloqueplas, fabricados con alrededor de siete toneladas de residuos plásticos (botellas, envases, bolsas y otros desechos). El proceso de recolección y transformación estuvo a cargo de Procter & Gamble, mientras que Ekojunto diseñó los módulos y Urbarium coordinó la instalación.

Los bloques encajan entre sí de forma modular, lo que redujo tiempos de montaje y permitió la participación de voluntarios bajo la supervisión de técnicos. Aunque el sistema ya se había utilizado en estructuras más pequeñas, esta fue su primera aplicación para una vivienda unifamiliar completa.
Importante: el plástico se empleó únicamente para las paredes. Cimentación, techo, puertas, ventanas y el tendido eléctrico se construyeron con materiales tradicionales. Tras la instalación, los muros fueron revocados y pintados para integrarse al aspecto del barrio.
- Ubicación: barrio Lámparas, Alajuelita, San José (Costa Rica).
- Entrega: mayo de 2018.
- Materiales reciclados: aprox. siete toneladas de plástico transformadas en 850 bloques.
- Actores clave: Hábitat para la Humanidad Costa Rica, Procter & Gamble, Ekojunto, Urbarium.
- Uso del plástico: únicamente en las paredes; resto de la estructura con técnicas convencionales.
- Resultado práctico: vivienda permanente, acabado estético y tiempo de construcción reducido.
¿Por qué importa ahora?
La iniciativa conecta dos retos actuales: la necesidad de vivienda asequible y la gestión de residuos plásticos. Proyectos como este muestran alternativas para reutilizar volumen de desechos que, de otro modo, terminarían en vertederos o en el entorno urbano.

Para municipios y gestores de residuos la experiencia ofrece lecciones concretas: integrar reciclaje industrial con programas sociales puede reducir costos y acelerar entregas de vivienda. Sin embargo, no es una solución automática ni sin condicionantes técnicos y normativos.
Limitaciones y consideraciones técnicas
El uso de bloques plásticos requiere control en la calidad del material, pruebas de resistencia y cumplimiento de códigos de construcción. Además, la escalabilidad depende de cadenas de recolección y procesamiento estables, así como de incentivos para que empresas y gobiernos participen.
En términos prácticos, la experiencia en Alajuelita funciona como un prototipo: demuestra viabilidad local, pero también subraya la necesidad de estudios a largo plazo sobre durabilidad, mantenimiento y comportamiento térmico.
El hogar de Cindy Mora no es solo una casa diferente a simple vista: es un ejemplo operativo de economía circular aplicado a la construcción, con ventajas y retos que deben evaluarse si se pretende replicar a mayor escala.












