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Carmen Gallardo, periodista y escritora madrileña nacida en 1965, revisa en su nuevo libro las biografías de doce monarcas femeninas que rompieron con el papel que la sociedad les impuso. El volumen reivindica esas vidas apagadas por prejuicios y muestra por qué su recuperación es relevante ahora, en un momento de sucesiones y debates sobre la monarquía en Europa.
Reinas que desafiaron el guion
En Reinas infieles, Gallardo reconstruye trayectorias que van del siglo XII al XX para exponer cómo muchas soberanas tuvieron que negociar poder y reputación en un entorno que las reducía a adornos políticos. La autora propone mirar más allá de los rumores y los escándalos para valorar su papel público y las estrategias que emplearon para sobrevivir —y, en ocasiones, gobernar— en condiciones adversas.
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El libro no pretende escudriñar escándalos por curiosidad, sino mostrar que la historia oficial suele minimizar o distorsionar a las mujeres de la esfera pública. Para Gallardo, esa manipulación sigue teniendo efectos hoy: los relatos que han prevalecido influyen en la percepción pública de las instituciones y en la forma en que recordamos el poder.
Quiénes aparecen en el libro
- Urraca de León (siglo XII): una reina que defendió su reino frente a narrativas hostiles producidas por clérigos.
- Isabel de Francia, la «Loba» (siglo XIV): objeto de leyendas posteriores que apuntalan versiones favorables a su adversario.
- Juana de Avís (siglos XV–XVI): conocida por la posteridad con motes que esconden su condición de heredera.
- Catalina de Médicis (siglo XVI): figura política central cuyo legado político fue eclipsado por la moralización de su vida privada.
- Catalina la Grande (siglo XVIII): gobernante expansiva y reformista cuya imagen pública se redujo a rumores sobre sus relaciones personales.
- Isabel de Borbón-Parma (siglo XIX): intelectual y crítica con las expectativas de género de su entorno.
- Carolina de Brunswick-Wolfenbüttel (siglo XIX): cuya biografía fue sometida a campañas de descrédito.
- Isabel II (siglo XIX): ejemplo de cómo la familia real se convirtió en foco de escrutinio moral.
- y otras cuatro soberanas que, en conjunto, ilustran persistentes tensiones entre poder femenino y opinión pública.
Patriarcalismo y doble rasero
Gallardo subraya un patrón: cuando la vida privada de una mujer en el poder se convierte en arma de deslegitimación, se aplica un código moral mucho más severo que con los hombres. El mismo comportamiento tolerado —e incluso celebrado— en varios reyes era, para las reinas, motivo de humillación pública y de campañas destinadas a minimizar su autoridad.
Ese fenómeno no es sólo una curiosidad histórica: la escritora advierte que las narrativas sexistas perduran y moldean debates actuales sobre la monarquía y el liderazgo femenino. En un contexto donde varias casas reales europeas afrontan próximas sucesiones, la memoria colectiva sobre estas figuras influye en la legitimidad simbólica de las instituciones.
Las fuentes y sus límites
Para reconstruir estas vidas, Gallardo ha trabajado con ensayos académicos, tesis, prensa contemporánea traducida y consultas con especialistas. Aun así, el material disponible es desigual: mientras que de los monarcas masculinos abundan crónicas de campañas y batallas, las voces sobre muchas reinas proceden de cronistas hostiles o de relatos posteriores que distorsionaron los hechos.
Un ejemplo paradigmático es el de Urraca: la mayor parte de lo que ha llegado hasta nosotros proviene de autores eclesiásticos que no aceptaban la autoridad femenina, y por eso la narración tradicional subestima su actuación política y militar.
Mujeres borradas y recuperadas
Hay casos en que la falta de reconocimiento llega a lo tangible: tumbas inexistentes, títulos negados en el imaginario colectivo o biografías moldeadas por intereses ajenos a la verdad histórica. Gallardo rescata figuras que fueron presentadas como culpables o marginales, pero que desempeñaron papeles significativos en sus reinos.
La investigación actual, más sensible a los sesgos de género, ha permitido empezar a recomponer estas trayectorias. Recuperar esas historias no es sólo un ejercicio académico; cambia cómo vemos el pasado y abre espacio para debates sobre autoridad, género y memoria.
Por qué importa hoy
Reinas infieles llega en un momento en que la forma de interpretar la monarquía está en revisión. Comprender cómo se construyeron y manipularon las imágenes de poder femenino ayuda a evaluar críticamente las narrativas públicas actuales y a identificar continuidades en las prácticas de desprestigio.
La obra plantea una invitación: reconocer que la historia oficial ha silenciado voces y que su recuperación modifica no sólo el conocimiento sino también la manera en que las sociedades defienden o cuestionan sus instituciones.
Términos clave: patriarcado, violencia simbólica, memoria histórica












