Ahorro directo: toldo para habitación con sol todo el día, dice Jorge Morales, ingeniero industrial

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Con las olas de calor cada vez más frecuentes y la electricidad al alza, pequeñas decisiones en el hogar pueden reducir tanto el calor interior como la factura. Jorge Morales de Labra, ingeniero industrial y director de Próxima Energía, explicó en una entrevista reciente en La Tarde de COPE qué medidas prácticas ofrecen mayor efecto sin disparar el consumo.

Evitar que el calor entre: la primera defensa

Antes de pensar en enfriar el interior, lo más eficaz es bloquear la radiación solar en origen. Un toldo exterior bien colocado evita que los rayos impacten contra los cristales y, por tanto, disminuye la ganancia térmica de la estancia.

En viviendas con orientación sur o oeste, donde el sol incide con fuerza por la tarde, colocar un toldo o una protección similar se traduce en una reducción inmediata de la temperatura interior y en menos horas de aire acondicionado necesarias.

No es rentable enfriar una casa vacía

Mantener el aire acondicionado encendido durante todo el día para volver a una vivienda fría es una costumbre extendida pero poco eficiente. Lo sensato, según Morales de Labra, es encender el equipo cuando hay personas en casa, porque el objetivo es confort humano, no conservar la temperatura de los muebles.

Termostato: un grado importa

Ajustar el equipo a una temperatura moderada evita esfuerzos continuos del compresor. El experto recomienda fijar el termostato en torno a 23 grados, un punto de equilibrio entre confort y consumo.

Programar el aire acondicionado a temperaturas muy bajas para enfriar rápido incrementa el gasto: por cada grado que se baja, el consumo sube de forma apreciable —una referencia práctica que conviene tener presente antes de buscar frescor extremo.

Ventilador primero, aire acondicionado después

Un ventilador consume una fracción de la energía de un equipo de aire acondicionado; en términos prácticos, la diferencia puede ser de varias decenas de veces. Por eso, siempre que la temperatura lo permita, usar un ventilador y reservar el aire acondicionado para los picos de calor reduce significativamente el desembolso eléctrico.

Como ejemplo orientativo, prolongar ocho horas diarias el uso del aire acondicionado puede suponer un coste diario que supera los diez euros, dependiendo de la potencia y la tarifa, mientras que un ventilador apenas tiene impacto en la factura.

  • Instalar toldos o persianas exteriores: disminuyen la ganancia solar directa y reducen el tiempo de uso del A/C.
  • Apagar el aire cuando no hay nadie: evita consumir energía para mantener vacíos los espacios.
  • Ajustar a ~23 °C: buen equilibrio entre confort y eficiencia; evitar temperaturas muy bajas.
  • Priorizar ventiladores: bajo consumo y efecto inmediato en la sensación térmica.
  • Mejorar cerramientos y aislamiento: inversión a medio plazo que reduce consumos todo el año.

Persianas, cerramientos y certificado energético

Bajar parcialmente las persianas durante las horas de sol y revisar ventanas y sellados ayuda a contener el calor. No es solo comodidad: la calidad del aislamiento y de los cerramientos tiene un efecto directo en la energía que necesitará la vivienda.

Por esa razón conviene fijarse en la certificación energética al comprar o alquilar. Un inmueble con calificación alta puede consumir mucho menos y ofrecer mayor confort en verano e invierno.

En conjunto, medidas sencillas —sombras externas, uso racional del aire acondicionado, ventilación mecánica de bajo consumo y buen aislamiento— aportan alivio inmediato y ahorros reales en un verano con tarifas eléctricas y temperaturas al alza.

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