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- The Diner: desayunos y clásicos americanos en La Latina
- Flor: vinoteca y alta cocina en pequeño formato
- Árdia: Nazario Cano vuelve al corazón del barrio de Salamanca
- Yuku Barra: del delivery al omakase
- Em Sherif: la cocina libanesa desembarca en Alcalá
- Luz Verde: vinos y cambio de barrio
- Doña Blanca: Jerez y tapeo gaditano en Vallehermoso
- Unmar en Infinito Delicias: gastronomía con compromiso
- GranDuke: tradición y viaje en Jorge Juan
- Almara: sabor de mar en La Castellana
- Urruti Madrid: regreso y nuevos mapas
Madrid sigue estrenando mesas: desde barras de sushi que obligan a reservar sin saber el menú hasta pequeños templos del Jerez en un mercado. Estas aperturas —algunas llegadas a finales de diciembre, otras recién inauguradas este mes— renuevan la oferta gastronómica y modifican el pulso de barrios como La Latina, Chamberí o Carabanchel.
- The Diner — La Latina. C/ Costanilla de San Andrés, 20, 28005 Madrid.
- Flor — Legazpi. C/ Algete, 17, 28045 Madrid.
- Árdia — Salamanca. C/ Puigcerdà, 4B. Tlf: 639 79 03 73.
- Yuku Barra — Chamberí. C/ Alfonso X, 6. Tlf: 663 80 21 58.
- Em Sherif — Retiro. C/ Alcalá, 54. Tlf: 628 72 97 17.
- Luz Verde — Carabanchel. C/ Baleares, 51, 28019 Madrid.
- Doña Blanca — Mercado de Vallehermoso, Puestos 8 y 9, Chamberí.
- Unmar — Arganzuela. C/ Juana Doña, 5, 28045 Madrid.
- GranDuke — Jorge Juan. C/ Jorge Juan, 12G. Tlf: 659 06 83 55.
- Almara — Castellana. P.º de la Castellana, 62. Tlf: 919 59 14 44.
- Urruti Madrid — Hortaleza. Gran Vía de Hortaleza, 46S, 28033 Madrid.
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The Diner: desayunos y clásicos americanos en La Latina
Los responsables del grupo Watts trasladan su mirada a un formato inspirado en el diner tradicional. En la carta priman los desayunos contundentes —tortitas con bacon y huevos, waffles con pollo frito— y sándwiches de corte clásico como el Reuben con pan de centeno. La propuesta incluye también cócteles y bebidas para el brunch o la sobremesa.
Flor: vinoteca y alta cocina en pequeño formato
Firmado por Cadu Gasparini, este local de Legazpi plantea una fórmula híbrida entre la vinoteca y el restaurante de autor. El comedor apuesta por menús de corta duración (3 y 6 pases) con énfasis en las verduras y una selección de vinos de mínima intervención.
El espacio, luminoso y sobrio, completa la experiencia con una banda sonora cuidada: una lectura gastronómica moderna, pero sin excesos conceptuales.
Árdia: Nazario Cano vuelve al corazón del barrio de Salamanca
Tras un cuarto de siglo fuera de Madrid, el cocinero regresa al mismo callejón donde dirigía cocina y abre un restaurante de planta amplia que combina vermutería, comedor y coctelería. La carta se sostiene en técnicas clásicas, producto de calidad y platos que apuestan por la brasa, arroces y guisos contundentes —desde callos a la brasa hasta arroces con tuétano—.
Yuku Barra: del delivery al omakase
El equipo que popularizó un sushi de reparto en la ciudad ha dado el salto a una experiencia de barra. El formato es omakase: reservas obligatorias y un menú largo —unos 17 pases— que recorre otsumami, nigiris de temporada, temaki y cierra con tamagoyaki y postre. Firma además un nigiri omakase reducido disponible al mediodía entre semana.
Em Sherif: la cocina libanesa desembarca en Alcalá
La cadena que nació en Beirut y ya opera en ciudades como París y Dubái abre en Madrid con un repertorio fiel a la tradición libanesa, desde hummus y kibbeh hasta piezas más contundentes como el kharouf de cordero o shawarma de ternera. La oferta dulce incorpora los perfiles aromáticos del mundo árabe: azahar y rosas.
Luz Verde: vinos y cambio de barrio
Una mercería reconvertida en bar de vinos en Carabanchel aporta nuevas opciones de copas por botellas y una carta de platos fríos pensada para compartir: tablas de quesos y embutidos, ensaladilla o stracciatella con pesto de pistacho. El proyecto nace de dos sumilleres que quieren reflejar su mirada en la selección.
Doña Blanca: Jerez y tapeo gaditano en Vallehermoso
Con raíces en la cultura del vino de Cádiz, este puesto del mercado propone una carta centrada en referencias de Jerez —finos, manzanillas, amontillados— y productos de la provincia: atún de Barbate, chacinas y queso Payoyo. Es una opción portátil dentro de un mercado que refuerza su atractivo gourmand.
Unmar en Infinito Delicias: gastronomía con compromiso
En el nuevo espacio cultural y comunitario Infinito Delicias, el restaurante incorpora prioridades como la temporalidad, el aprovechamiento y la gestión responsable de recursos. Abierto casi todo el día, plantea una cocina mediterránea con firme anclaje en la sostenibilidad.
GranDuke: tradición y viaje en Jorge Juan
El proyecto de Javier Cobo y Emiliano Celli mezcla respeto por el producto y mirada cosmopolita. En un salón con aire clásico conviven platos que retoman ingredientes de distintas latitudes: mero curado con bergamota, lenteja beluga con gamba roja o noodles caseros con ragú de jabalí.
Almara: sabor de mar en La Castellana
Dirigido por Aitor Mena, el local presenta una carta mediterránea con fuerte presencia de mariscos y pescados: croquetas de gamba blanca, tortilla de bacalao al pil pil, canelones de txangurro y parpatana de atún al oloroso. También hay opciones cárnicas para quienes buscan otra propuesta dentro del mismo menú.
Urruti Madrid: regreso y nuevos mapas
Carlos Urrutikoetxea trae a la capital una cocina marcada por su paso entre Madrid y el País Vasco. El espacio, ubicado en el Campus ACCIONA, abre al mediodía y ofrece una carta breve, cambiante y con guiños a la huerta y al mar, pensada para el ajetreo laboral del barrio.
Estas aperturas muestran dos tendencias claras: por un lado, la diversificación de formatos —barra omakase, vinotecas híbridas, puestos de mercado—; por otro, una creciente preocupación por el origen y la sostenibilidad en la cocina. Para el comensal significa más alternativas y, en muchos casos, la necesidad de reservar con antelación en locales de aforo reducido.
Qué tener en cuenta
- Si busca omakase o barra, confirme disponibilidad y horarios entre semana: son servicios con plazas limitadas.
- Los mercados y los barrios periféricos siguen consolidándose como focos gastronómicos: encontrar mesa puede salir de la ruta clásica.
- Cada apertura suele estrenar menús por temporadas; consultar la carta en las redes o por teléfono evita sorpresas.
La escena madrileña arranca el año con proyectos variados que invitan tanto a citas informales como a experiencias más estructuradas; queda por ver cuáles se convierten en puntos de referencia y cuáles en citas pasajeras.












