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Una intervención reciente de la Junta de Andalucía en la Dehesa de Jarrama busca recuperar 155 hectáreas dañadas por el gran incendio de 2017, con una inversión de 585.000 euros. El proyecto persigue reforzar la estructura del bosque y la vegetación de ribera para aumentar la resistencia del paisaje y la diversidad biológica.
Ámbito y objetivos de la actuación
Las labores se han centrado en dos frentes: la densificación del pinar y la restauración de las márgenes del arroyo Jarrama. En total, las obras cubren 149,44 hectáreas de masas de coníferas y 3,5 hectáreas de bandas riparias, donde se ha intervenido para favorecer la recuperación natural y crear condiciones que permitan una mayor variedad de especies.
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El delegado territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente, Pedro Yórquez, visitó el monte y subrayó el valor ecológico del área, que combina encinares adehesados y pinar adulto y que necesita actuaciones dirigidas a la regeneración tras el incendio que afectó a Huelva y Sevilla.
Qué se ha plantado y cómo se ha organizado la ribera
La reforestación incorpora especies autóctonas destinadas a restablecer la composición original del monte y a mejorar la capacidad del paisaje para recuperarse ante futuras perturbaciones.
- Especies principales: pino piñonero, encina y alcornoque.
- Especies secundarias: acebuche, algarrobo y peral silvestre.
- Estructura de la ribera: primeras líneas con sauces; seguían chopos y olmos; en franjas interiores, fresnos y tamujos; y en el borde exterior, adelfas y tarajes.
Datos clave del proyecto
A continuación, un resumen con los parámetros más relevantes de la intervención:
- Superficie intervenida: 155 hectáreas (149,44 ha de pinar + 3,5 ha de ribera).
- Inversión pública: 585.000 euros.
- Objetivos: regeneración forestal, aumento de la densidad de especies autóctonas y mejora de la diversidad ecosistémica.
- Zona afectada originalmente: monte público Dehesa de Jarrama, impactado por el incendio de 2017.
Por qué esto importa ahora
Recuperar estas masas no es solo un trabajo estético: reforzar la vegetación autóctona contribuye a mejorar la resiliencia frente a incendios, a estabilizar suelos y a proteger cuencas hidrográficas. Además, la restitución de bandas riparias favorece la conectividad para aves e insectos y ayuda a regular el caudal y la calidad del agua local.
En un territorio como Huelva, con una proporción elevada de superficie forestal y numerosos espacios protegidos, proyectos de este tipo actúan como piezas claves para conservar la riqueza biológica de la provincia y preservar servicios ecosistémicos que benefician a la población.
No obstante, la eficacia de la restauración dependerá del seguimiento a medio y largo plazo: vigilancia contra especies invasoras, mantenimiento de plantaciones y medidas de prevención frente a nuevos incendios climáticos.
La Dehesa de Jarrama se suma así a otras iniciativas regionales para recuperar y gestionar paisajes forestales dañados, un proceso que exige inversión continuada y coordinación técnica para que las actuaciones perduren y cumplan sus objetivos ambientales.












