Martin Baturina irrumpió en 2026 como la cara más visible del repunte del Como y dejó claro por qué su llegada en verano llamó la atención: rendimiento decisivo en partidos claves, un premio individual y una subida notable en su impacto sobre el juego del equipo. Su evolución en la Serie A plantea preguntas inmediatas sobre el futuro del club y sobre la proyección internacional del mediocampista croata.
Nacido en Zúrich en 2003, Baturina creció en las categorías inferiores del Dinamo Zagreb, donde pronto fue señalado como un futbolista con techo para codearse con los mejores de su generación. La etiqueta de “sucesor” de Luka Modric no alude tanto a una copia de estilo, sino a una expectativa de crecimiento y liderazgo en el centro del campo.
Tras cerrar su traspaso al Como por 18 millones de euros, su recorrido oficial acumulaba 165 partidos en Croacia con 22 goles y 39 asistencias, además de 15 internacionalidades con Croacia. Sin embargo, la adaptación al fútbol italiano no fue automática: hasta enero había sumado apenas 251 minutos en la liga.
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La caída de esa inercia llegó con fuerza en 2026. En apenas seis encuentros del año ya acumula cifras que llaman la atención: cinco goles y cuatro asistencias, y participaciones directas en resultados que han cambiado el signo de duelos importantes.
- Goles y asistencias en 2026: 5 tantos y 4 pases de gol en seis partidos.
- Momentos clave: gol en el 94′ para empatar con Bolonia, aportación ofensiva ante Milan, doble participación (gol + asistencia) frente a Lazio y Torino, y penal transformado para clasificar en la Copa contra el Napoli.
- Reconocimiento: elegido por la Serie A como Rising Star del mes de enero.
El cuerpo técnico del Como destaca en privado que Baturina combina técnica con carácter para aparecer en los instantes decisivos. En su presentación, Cesc Fàbregas subrayó que el jugador encaja en el perfil que buscan: inteligente con el balón, combativo en el uno contra uno y con confianza para asumir responsabilidades. El exmediocampista también matizó que, aunque algunos lo ven como extremo, su lectura del juego le sitúa con más naturalidad en zonas de creación.
Ese ajuste posicional y la capacidad para ejecutar a balón parado han sido claves en su reciente rendimiento. No es tan explosivo como el modelo de Modric en los duelos largos, pero aporta un remate potente y una precisión en tiros libres y lanzamientos que amplían las alternativas ofensivas del equipo.
Las cifras ponen en perspectiva su influencia inmediata: sólo Federico Dimarco registra más participaciones directas en gol en lo que va de 2026 en la Serie A que las siete acciones (goles+asistencias) con las que cuenta Baturina. Esa eficiencia ofensiva en un lapso corto incrementa su valor deportivo y, previsiblemente, también su cotización en mercado.
¿Qué implica esto para Como y para Croacia?
- Para Como: un impulso competitivo y más argumentos tácticos para aspirar a objetivos más ambiciosos en la liga; la presencia de un mediocentro con llegada mejora la transición y la amenaza en jugadas a balón parado.
- Para Croacia: la aparición de una alternativa de confianza en la medular, útil de cara a futuras convocatorias y torneos, especialmente si mantiene este ritmo y suma continuidad.
- Riesgos: la etiqueta de “heredero” trae expectativas y presión; mantener la progresión requerirá gestión de minutos y adaptación física a la intensidad italiana.
En lo inmediato, el foco está en la sostenibilidad del salto de rendimiento: ¿confirmará Martin Baturina este pico de forma en los próximos meses o su impacto quedará circunscrito a un arranque brillante? Para el Como, cada aparición suya ya supone una diferencia tangible en el marcador y en la lectura del partido.
Sea como fuere, el mediocampista croata ha convertido las primeras semanas de 2026 en un escaparate personal que invita a seguir su evolución: rendimiento premiado por la Serie A, influencia decisiva en resultados y una adaptación que ha pasado de lenta a fulgurante en cuestión de semanas.












