La International Football Association Board (IFAB) aprobó ayer una batería de cambios al reglamento que entrarán en vigor el 1 de junio, justo a tiempo para influir en la preparación de selecciones y clubes de cara al Mundial de 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. Las modificaciones buscan acelerar el ritmo de los encuentros y acotar las interrupciones, pero también abrirán debates sobre su impacto táctico y operativo.
Los puntos más relevantes afectan a los tiempos para reanudar el juego, la gestión de sustituciones y la atención de lesiones. La IFAB presentó las medidas como ajustes dirigidos a reducir pausas innecesarias; algunas ya habían sido probadas en competiciones menores, otras se someterán a test antes de adopciones más amplias.
Qué cambia y cómo afecta a los partidos
En términos prácticos, los cambios afectan directamente a cómo y cuándo se reanuda el juego:
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- Saques de banda: se introduce un límite de 5 segundos para ejecutar el tiro. Si el lanzamiento supera ese tiempo, el saque pasará al equipo contrario.
- Saques de puerta: también tendrán un máximo de 5 segundos; si se supera, la jugada se sancionará con un córner para el rival (antes el tiempo permitido era de 8 segundos).
- Sustituciones: el jugador que sale debe abandonar el campo en 10 segundos desde que se muestra la señal; si no lo hace, el sustituto deberá esperar hasta la próxima interrupción del juego, dejando al equipo con un jugador menos durante al menos un minuto.
- Atención a lesionados: cuando un futbolista es atendido y sale del terreno de juego, deberá permanecer fuera durante un minuto de juego efectivo antes de poder regresar.
Estas medidas buscan reducir las demoras voluntarias y uniformar criterios sobre reinicios rápidos, pero obligan a entrenadores y cuerpos técnicos a ajustar rutinas de organización en banda y cambios, así como a coordinar con los árbitros la gestión de los relojes.
La IFAB ha subrayado que algunas de estas reglas serán objeto de seguimiento una vez implementadas, para valorar su efecto real sobre el flujo de los partidos y sobre el tiempo total efectivo de juego.
Sobre otro asunto que generó controversia recientemente —la reacción a insultos racistas en la Champions League— la IFAB descartó la aprobación inmediata de lo que medios han llamado la “Ley Vinicius”. No se ha establecido ninguna sanción automática para jugadores que se cubran la boca al dirigirse a un oponente; en su lugar, el organismo anunció que llevará a cabo consultas con las partes implicadas para desarrollar posibles medidas en ese ámbito.
En paralelo, queda confirmada la puesta a prueba de la conocida como ley Wenger sobre el fuera de juego: la posición antirreglamentaria se determinará por la parte más retrasada del cuerpo del atacante alineada con el defensor. Esa prueba se realizará en la Canadian Premier League a partir de la temporada que comienza en abril de 2026.
¿Por qué importa esto ahora? Porque las nuevas reglas llegan antes de un torneo global que marcará tendencias y porque los clubes profesionales deberán adaptar protocolos de preparación y arbitraje en unas semanas. Equipos con cambios rápidos y transiciones frecuentes podrían beneficiarse de una menor permisividad en demoras; las plantillas deberán ensayar salidas inmediatas y la logística para sustituciones.
En los próximos meses conviene observar dos aspectos concretos: la reacción de los árbitros en la interpretación de los segundos fijados y cómo las competiciones gestionan las consultas anunciadas sobre el gesto de cubrirse la boca. Ambos factores determinarán si las normas cumplen su objetivo de acelerar el juego sin generar más controversias.
Calendario esencial:
- 1 de junio: entrada en vigor de las nuevas normas aprobadas por la IFAB.
- Abril de 2026: inicio de la prueba de la ley Wenger en la Canadian Premier League.
- Período inmediato: rondas de consulta sobre medidas relativas a jugadores que se cubran la boca durante confrontaciones.
Tras la implementación, federaciones, árbitros y clubes tendrán que monitorizar el efecto real de las normas para ajustar sus procedimientos y asegurar que el cambio favorezca tanto la continuidad del juego como la protección de los jugadores.












