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Un estudio batimétrico presentado en 2025 revela que l’Albufera ha perdido casi una décima parte de su profundidad media en veinte años, un cambio que compromete su salud ecológica y actividades tradicionales justo después de la intensa dana del 29 de octubre de 2024. Los resultados obligan a plantear medidas inmediatas: desde obras hidráulicas hasta dragados selectivos y un refuerzo del seguimiento técnico.
Qué midió el nuevo mapa del fondo
La investigación —liderada por la Generalitat en colaboración con la Universitat Politècnica de València— multiplica la resolución de estudios previos: se registraron más de 728.000 mediciones frente a las 76.000 realizadas en 2003, lo que permite una imagen mucho más detallada de la evolución del vaso lagunar.
Según el informe, el lecho medio se ha elevado en torno a 9,7 centímetros en las dos últimas décadas, con un volumen acumulado estimado en más de 2,16 millones de metros cúbicos de sedimentos. Esos aportes modifican la morfología del lago y reducen su calado útil.
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| Concepto | Valor |
|---|---|
| Mediciones realizadas en 2025 | 728.000+ |
| Mediciones en 2003 | 76.000 |
| Aumento medio del lecho (2003–2025) | 9,7 cm |
| Volumen de sedimentos acumulados | ≈ 2,16 millones m³ |
| Profundidad media antes/después de la dana | 0,74 m → 0,66 m |
La tormenta que aceleró el proceso
El episodio extremo de octubre de 2024 supuso una entrada masiva de materiales, sobre todo procedentes del sur y del barranco del Poyo, que ha transformado la consistencia del fondo en zonas concretas. Las compuertas de las golas y la coordinación hidráulica permitieron desviar una parte importante de esa carga hacia el mar, evitando un relleno todavía mayor.
Impactos sobre el parque, la fauna y las actividades
La acumulación de sedimentos no es un dato técnico aislado: tiene efectos directos y medibles sobre el ecosistema y la economía local.
- Biodiversidad: Cambios en la morfología y en la calidad del agua pueden afectar habitats y rutas de aves migratorias.
- Calidad del agua: Mayor turbidéz y aporte de contaminantes ligados a sedimentos remueve riesgos para la biota acuática.
- Pesca y navegación: En el peor escenario analizado, alrededor de 22 hectáreas (≈0,98% de la superficie) tendrían calados insuficientes para la navegación tradicional.
Propuestas de actuación y financiación
Ante el diagnóstico, la Generalitat plantea una hoja de ruta articulada en principios de ciencia y transparencia, prevención y corresponsabilidad institucional. Entre las respuestas técnicas que se barajan figuran:
- Restauración de barrancos estratégicos para reducir aportes puntuales
- Mejoras hidráulicas en compuertas y canales para gestionar flujos y evacuar sedimentos
- Dragado selectivo basado en la nueva batimetría, focalizado en puntos críticos
- Seguimiento continuo mediante campañas batimétricas y controles de calidad del agua
La administración regional indica que se han destinado recursos para trabajos de emergencia y retirada de residuos —incluidos los peligrosos— y que la intervención pública seguirá siendo necesaria. En términos económicos, los responsables manejan cifras en torno a los 100 millones de euros para limpieza, prevención y actuaciones en municipios ribereños.
Riesgos a medio plazo y recomendaciones
El informe cuantifica una tasa media de sedimentación de aproximadamente 4,41 mm/año, aunque subraya que los episodios extremos pueden multiplicar esa tendencia. Esa volatilidad es la que obliga a priorizar medidas anticipadas frente a respuestas reactivas.
No todas las acciones tienen la misma escala ni el mismo impacto: el dragado aportaría alivio puntual en zonas navegables; las mejoras en la gestión del agua y la restauración de cuencas ofrecen soluciones más estructurales. La creación de un grupo de trabajo específico, acordado con el Gobierno central, pretende coordinar decisiones entre administraciones para que las soluciones sean coherentes con el conjunto del sistema hídrico.
La lectura final del estudio es clara: sin intervención coordinada y continuada, la colmatación continuará modificando l’Albufera, con consecuencias ambientales y socioeconómicas que afectan desde la conservación de especies hasta modos de vida tradicionales. La prioridad ahora es convertir la nueva cartografía del fondo en políticas operativas que detengan —o alivien— ese avance.












