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A 30 kilómetros del centro de Madrid se extiende un paisaje inesperado: cortados de yeso, cárcavas y lagunas que conviven con huertos y pueblos. Ese mosaico —producto de millones de años de depósito y erosión fluvial— es hoy un espacio protegido que atrae a senderistas, ornitólogos y urbanitas que buscan paisaje sin salir de la corona metropolitana.
Un libro geológico abierto junto al Jarama y el Manzanares
La depresión conocida como Cuenca de Madrid reúne estratos de yesos, margas y arena que el viento y el agua han modelado hasta crear cortados blanquecinos y cárcavas pronunciadas. En la confluencia del Jarama y el Manzanares aparecen lomas testigo, vegas y humedales que permiten leer episodios desde el Terciario hasta la presencia humana más reciente.
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El área forma parte del Parque Regional del Sureste, protegido desde 1994 y con más de 31.500 hectáreas que combinan usos agrícolas, núcleos urbanos (Rivas‑Vaciamadrid, Arganda, Velilla, Mejorada) y espacios naturales. Esa mezcla plantea un equilibrio entre conservación y uso público que define la gestión actual del territorio.
Miradores y cerros que ordenan el paisaje
Uno de los puntos que mejor explica el territorio es el Cerro del Telégrafo, en Rivas‑Vaciamadrid. Desde la cima, donde estuvo una estación de telégrafo óptico en el siglo XIX, se obtiene una perspectiva amplia de los valles y de los acantilados que bordean el río.
La cima funciona como un balcón de 360 grados: hacia el oeste se distinguen las torres de la ciudad y, en días claros, la línea blanca de la Sierra de Guadarrama; hacia el este, el relieve se despliega en terrazas y cárcavas que cuentan la historia erosiva de la cuenca.
- Soto de las Juntas: espacio húmedo muy visitado por observadores de aves; incluye sendas señalizadas y es parte de Natura 2000.
- Cerro del Telégrafo: mirador natural con vistas panorámicas y punto de partida de varias rutas de cantiles.
- Laguna del Campillo: humedal resultado de antiguas extracciones de áridos que hoy actúa como ventana geológica y refugio faunístico.
Rutas imprescindibles
Las sendas del parque alternan recorridos por la cumbre de los espolones y paseos junto a la ribera. No todas tienen la misma longitud ni dificultad, pero comparten el valor de ofrecer contacto directo con formaciones geológicas y con comunidades vegetales propias del ambiente semiárido.
| Ruta / Punto | Longitud aproximada | Qué ver |
|---|---|---|
| Senda Riberas (Soto de las Juntas) | ~5 km (2,5 h) | Cantiles, sotos, observación de aves |
| Senda Laguna del Soto | ~2 km (1 h) | Lagunas y miradores; ideal para familias |
| Camino de los Cantiles / Camino del Monte | Variable | Acantilados, cuevas, vistas desde el Cerro del Telégrafo |
La Laguna del Campillo: cómo una gravera se convirtió en humedal
La laguna que hoy admiramos nació por la extracción de gravas; al dejar de explotarse, las depresiones se llenaron de agua subterránea y conformaron un humedal con importancia para aves y anfibios. Desde los cantiles que la rodean se observan los sedimentos que rellenaron antiguamente el valle, ofreciendo una «sección» del pasado geológico.
El acceso a la ribera suele estar regulado para proteger la fauna. El Centro de Educación Ambiental El Campillo permanece cerrado tras las inundaciones generadas por la DANA de 2025, lo que altera algunos servicios y recorridos habituales; conviene consultar el estado de las instalaciones antes de planificar la visita.
Biodiversidad y proyectos de recuperación
El parque combina hábitats: sotos y lagunas que atraen aves acuáticas, laderas con vegetación baja y zonas cultivadas. Muchas áreas están incluidas en figuras de protección europeas y autonómicas, lo que obliga a compatibilizar la presencia humana con la conservación.
Iniciativas locales, como proyectos de reforestación, han transformado parcelas degradadas en pequeños bosques. El ejemplo del denominado Bosque Scania muestra cómo la restauración puede incrementar refugios y corredores para la fauna, aunque la presión urbana y los episodios climáticos extremos siguen siendo retos a atender.
Qué debes saber antes de ir
Si piensas acercarte en fin de semana, ten en cuenta que buena parte del parque es accesible a pie o en bicicleta y que algunas rutas pueden cerrarse temporalmente tras episodios de lluvia fuerte. Respeta las señales, no abandones los itinerarios señalizados y coloca prioridad en la observación sin molestar a la fauna.
- Proximidad: a ~30 km del centro de Madrid; accesible en coche y transporte público desde varios municipios.
- Servicios: algunos centros de interpretación pueden tener limitaciones tras la DANA de 2025; verifica horarios y aperturas.
- Protección: zonas incluidas en redes de conservación europeas; normas para proteger aves y humedales.
El Parque Regional del Sureste funciona como un recordatorio geográfico: a un paso de la ciudad emergen paisajes frágiles y de gran valor científico y natural. Conocerlos implica cuidarlos; planificar la visita y seguir las indicaciones es la mejor manera de mantener este territorio para las próximas generaciones.












