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Apenas a unos kilómetros de cualquier población, un antiguo convento franciscano convertido en alojamiento ofrece hoy una propuesta clara: dormir entre piedras centenarias, desconectar en plena dehesa extremeña y probar vinos vinculados al propio alojamiento. La combinación de historia, naturaleza y precios contenidos lo convierte en una opción relevante para quien busca una escapada distinta este año.
El edificio, levantado en el siglo XVI, conserva huellas de su pasado religioso en cada pasillo. Muchas estancias aún ocupan el espacio de las viejas celdas y cocinas, y el trazado original —escaleras, corredores y puertas de madera bajas— mantiene la sensación de fragilidad temporal que atrae a visitantes interesados en el patrimonio.
Un monasterio que respira historia
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Tras la desamortización el conjunto pasó a manos privadas y vivió décadas de usos distintos —incluido el resguardo de ganado— hasta una restauración reciente promovida por la bodega Pago de las Encomiendas, que lo compró y lo rehabilitó para alojamientos hace varios años. El resultado combina elementos originales, como aljibes y muros de piedra, con intervenciones pensadas para la comodidad moderna.
El antiguo oratorio funciona ahora como comedor: el altar permanece en su lugar y la antigua sacristía conecta con espacios donde se celebran las comidas. Parte del mobiliario procede de conventos históricos, lo que refuerza la atmósfera monacal del hotel.
Cómo son las habitaciones y el entorno
El complejo ofrece 26 habitaciones distribuidas en modalidades distintas: dos suites, varias habitaciones deluxe, dobles y dos opciones familiares más espaciosas. Muchas habitaciones mantienen la roca como elemento de decoración —con bañeras integradas en la piedra— y contraventanas de madera y chimeneas pensadas para el invierno.
Para quienes prefieren mayor autonomía, hay también casas rurales nuevas dentro del recinto: opciones para parejas, para cuatro personas y una vivienda para grupos de hasta seis. Estas casas comparten servicios con el hotel, aunque algunas tarifas no incluyen el desayuno.
- Tipos de estancia: suites, deluxe, dobles, familiares y casas rurales.
- Capacidad: habitaciones dobles y familiares (4–6 pax).
- Servicios destacados: restaurante en la antigua capilla, piscina con vistas a la dehesa, experiencias enológicas y chimenea en muchas habitaciones.
- Precio orientativo: alojamientos disponibles por menos de 100 euros con desayuno incluido en determinadas fechas.
La piscina, apoyada en la llanura de encinas, y un mirador cercano invitan a observar atardeceres amplios sobre el paisaje. En temporada fría, las estancias con chimenea son un reclamo habitual; en otoño, la zona atrae a aficionados a la micología y a los cazadores. No existe una estación única para visitar: cada época del año ofrece motivos distintos para alojarse allí.
Vino y gastronomía como hilo conductor
La presencia de una bodega propietaria ha integrado el vino en la oferta: catas, menús maridados y una carta diseñada por la directora de eventos y cocina permiten que la experiencia gastronómica sea parte central de la estancia. Además del menú “Encomiendas”, los comensales pueden elegir otras propuestas temáticas que adaptan ingredientes locales a distintos formatos (mar, carne, clásico o contemporáneo).
El espacio se ha convertido también en escenario para celebraciones privadas. El equipo del hotel trabaja directamente con las parejas para diseñar la logística y el menú, cerrando el lugar con exclusividad cuando es necesario.
El claustro y las “puertas ocultas”
El claustro, con sus aljibes originales, articula el conjunto. Rincón tras rincón aparecen pasadizos, cubículos convertidos en armarios y puertas que comunican estancias inesperadas: la biblioteca enlaza con la zona del coro; otra puerta pequena conecta la sacristía con el comedor. Estos detalles arquitectónicos refuerzan la sensación de descubrimiento constante para el huésped.
La roca no es solo muro: a veces sirve como techo, a veces como contorno de la bañera. Ese diálogo entre piedra y arquitectura humaniza el edificio y sitúa al visitante frente a una experiencia tangible del pasado.
Para quien valora la tranquilidad, el recinto ofrece silencios interrumpidos solo por el canto de las aves; el salón del desayuno tiene grandes ventanales con vistas al campo, y la piscina actúa como punto de observación del horizonte.
Datos prácticos
- Nombre: Hotel Monasterio de Rocamador
- Ubicación: Almendral, Badajoz (Carretera N. Badajoz–Huelva, km 41)
- Teléfono: 924 11 82 80
- Ideal para: escapadas patrimoniales, enoturismo, bodas y celebraciones privadas
La propuesta del Monasterio de Rocamador es, en definitiva, un ejemplo de cómo la rehabilitación patrimonial puede combinar patrimonio, turismo rural y actividad vitivinícola para ofrecer una experiencia coherente y asequible a quienes aún buscan alojamientos con sentido y carácter.












