Sevilla inspira cuchara ligera y vegetal que apaña cualquier primer plato todo el año

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Los guisantes a la sevillana son una solución práctica para una comida rápida, sabrosa y nutritiva, ideal cuando el tiempo apremia. Con pocos ingredientes básicos —jamón, verduras y un buen caldo— se consigue un plato de cuchara que funciona igual de bien para la cena de diario que para compartir en familia.

La receta parte de técnicas sencillas: pochar, rehogar y cocer. El truco está en conservar un caldo sabroso y en incorporar los guisantes al final para mantener su color y textura. Además, admite variaciones según lo que tengas en la despensa.

Ingredientes principales y tiempo

  • 500 g de guisantes (frescos o congelados)
  • 1 puerro mediano, solo la parte blanca y algo de verde, picado
  • 150–200 g de jamón en taquitos
  • 2 patatas medianas, en dados pequeños
  • 1 zanahoria grande, en cubitos
  • 1 cucharadita de pimentón y 2 cucharadas de tomate frito
  • Un chorrito de vino blanco (opcional) y caldo o agua suficiente
  • Tiempo aproximado: 25–35 minutos

Comienza calentando un fondo de aceite en una cacerola y pocha el puerro hasta que esté tierno sin que tome color. Añade una cucharadita de harina si quieres espesar ligeramente la salsa, incorpora el jamón y dora un par de minutos para que suelte su aroma.

Corta la patata y la zanahoria en dados muy pequeños: así se cocinan rápido y el plato queda con una textura más uniforme. Incorpóralas al sofrito, remueve y agrega el pimentón y el tomate frito; enseguida vierte el vino blanco y deja que el alcohol se evapore.

Añade caldo o agua hasta cubrir los ingredientes y sube el fuego hasta llevar a ebullición. Reduce el hervor y deja cocer unos 10–12 minutos, hasta que las patatas empiecen a ablandarse.

Integra los guisantes en el último tramo: si son congelados bastarán 6 minutos; si son frescos, bastan entre 6 y 10 minutos. El objetivo es que queden tiernos pero firmes, conservando su color verde brillante.

Consejos prácticos

  • Caldo: un caldo de pollo o de verduras realza el sabor; si tienes el agua de cocer guisantes frescos, úsala para intensificar el sabor.
  • Textura: cortar las patatas en dados pequeños reduce el tiempo y evita que se deshagan por completo.
  • Alternativas: para una versión sin carne, sustituye el jamón por setas salteadas y añade una pizca de pimentón ahumado.
  • Conservación: en frío se mantiene 2–3 días; recalentar suavemente con un chorrito de agua o caldo para recuperar la consistencia.

El punto final llega cuando los guisantes y las patatas estén bien cocidos y el caldo tenga la consistencia deseada. Sirve caliente; es un plato reconfortante que combina lo saludable de las verduras con el aporte de proteína del jamón.

Más allá de la receta, su valor está en la sencillez: pocos pasos, ingredientes habituales y un resultado que rinde para varios comensales. Es una opción práctica para organizar menús semanales sin renunciar al sabor casero.

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