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Carlos Soria, días después de alcanzar la cumbre del Manaslu a los 86 años, puso en valor el trabajo de documentar las grandes gestas de montaña al mencionar a su amigo Luis Miguel López Soriano, que viajó con una cámara de gran formato para registrar la expedición. Ese gesto conecta con otra pieza reciente: un cortometraje que sigue la última proeza de Kilian Jornet y que muestra por qué la narración visual es hoy tan relevante para el montañismo.
El film, firmado por el fotógrafo y cineasta Nick Danielson, acompaña a Jornet en su desafío States of Elevation, una campaña en la que el corredor acumuló kilómetros y metros de desnivel a un ritmo inusual para travesías de este tipo. Más allá del logro deportivo, la película explora las dificultades técnicas y humanas de llevar una cámara tras alguien que muchas veces corre más rápido de lo que la filmación permite captar.
El desafío en cifras
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Lo sucedido el verano pasado puede resumirse en datos que ayudan a comprender la magnitud del proyecto:
- 72 cumbres por encima de 14.000 pies (4.267 m) en los 48 estados contiguos de EE. UU.
- 31 días para enlazar todas esas cumbres
- 5.145 kilómetros recorridos en total
- 123.045 metros de desnivel positivo acumulado
Documentar una hazaña de este calibre supone retos logísticos y físicos. Danielson relata dudas iniciales sobre si el equipo podría mantenerse al paso de Jornet durante 30 días seguidos y cómo, en numerosas ocasiones, tuvo que esforzarse por seguir el ritmo además de ocuparse de la fotografía y el material audiovisual.
Detrás de la cámara: un relato sobre creación y presencia
El cortometraje, titulado Creativity is a Muscle: Behind the Lens of States of Elevation, dura 22 minutos y estructura su narración alrededor de cuatro ejes conceptuales: Persistence, Grit, Creativity y Presence. No se trata solo de mostrar corredores y cumbres, sino de reflexionar sobre cómo se construye una historia visual en condiciones adversas y cómo la creatividad se ejercita como cualquier músculo.
El resultado alterna planos íntimos con secuencias de acción y ofrece una lectura doble: la de la resistencia física de Jornet y la del trabajo artístico que implica convertir esos esfuerzos en material filmado con sentido.
Más allá del interés para aficionados al trail y al alpinismo, la obra pone de relieve dos aspectos que importan hoy:
- La documentación audiovisual preserva relatos contemporáneos del deporte de montaña para audiencias globales.
- Seguir y filmar a atletas extremos exige adaptaciones creativas que, a menudo, obligan a replantear herramientas y métodos de trabajo.
En ese sentido, la observación de Soria sobre López Soriano —viajar con una cámara grande para dejar constancia de la experiencia— y la labor de Danielson con Jornet convergen en una idea clara: la montaña no solo se conquista, también se cuenta. Y cómo se cuenta influye en la memoria pública de esas gestas.
El corto funciona, por tanto, como documento técnico y como testimonio humano: muestra la dureza del reto y, al mismo tiempo, deja constancia del esfuerzo creativo necesario para transformar una secuencia de etapas en una narración coherente y emocionalmente palpable.












