Volamos a más de 2.500 metros: Joaquín López, el Richard Carapaz del trail

Joaquín López, corredor ecuatoriano de ultratrail, ya tiene marcado en rojo su gran objetivo de la temporada: volver a las 100 millas de Chamonix después de subir al podio en el UTMB 2024. Su tercer puesto en la reciente Fuga Penyagolosa confirma que llega en forma y que utiliza carreras como la CSP (106 km) como preparación específica para las grandes distancias.

En una entrevista con el programa ingrÁvidos de Radio MARCA desde Castellón, López explicó por qué prioriza las carreras largas este año y cómo ha ajustado su planificación. Para el ecuatoriano, competir en la CSP no es un fin en sí mismo sino una pieza dentro de una estrategia mayor orientada a las 100 millas.

El corredor de 33 años lleva tiempo observando una transformación en el ultratrail: las pruebas de 60 y 100 kilómetros se han vuelto mucho más rápidas, con un ritmo que, según él, provoca un desgaste muscular muy alto. En contraste, las 100 millas ofrecen más margen para gestionar esfuerzos y tomar decisiones tácticas.

“En distancias más cortas se corre a un ritmo que termina pasando factura; en 100 millas puedes dosificar mejor y eso me favorece”, resumió López sobre su preferencia por las pruebas extremas.

También señaló que su recuperación es distinta según la longitud de la carrera: se siente más entero tras pruebas muy largas que después de esfuerzos intensos pero más breves. Esa percepción influye en su calendario y en la manera de entrenar.

El panorama competitivo de este año, con figuras como Kilian Jornet de regreso y el vigente campeón Tom Evans dispuesto a defenderse, eleva la exigencia del UTMB. López reconoce que el nivel será extraordinario y que la batalla por los primeros puestos promete ser feroz.

Del Ande a las grandes montañas europeas

Su recorrido deportivo arranca en Ecuador, donde desde la adolescencia combinó deportes de aventura y pruebas de fondo. Creció compitiendo en alturas superiores a los 2.500 metros, un entorno que, según él, le dio una base aeróbica valiosa aunque también exigente.

El salto a Europa en 2016 fue decisivo: en su primera aparición en una prueba del circuito UTMB logró un puesto destacado que aceleró su integración en el circuito internacional.

Sobre la influencia de la altitud, López explica que vivir a casi 2.800 metros le aportó resistencia, pero que el verdadero beneficio se nota en carreras que superan los 2.500 metros, donde dice que “se siente la diferencia”.

  • Objetivo principal: 100 millas de Chamonix (preparación y estrategia).
  • Carrera de preparación: CSP — 106 km con 5.000 m+ — usada como test competitivo.
  • Rasgos clave: preferencia por la gestión del esfuerzo, buena recuperación en ultra-distancias, fortaleza mental.
  • Rivales a vigilar: nombres como Kilian Jornet y Tom Evans elevan el nivel del UTMB.

La fortaleza psicológica aparece una y otra vez en su relato: cuando domina la carrera, dice, ya no queda alternativa más que mantenerse adelante y soportar el dolor. Durante horas de competición la mente recorre pensamientos muy dispares, desde decisiones personales hasta recuerdos o melodías, un mecanismo que López utiliza para aguantar el paso del tiempo en carrera.

Tras la Fuga Penyagolosa, el mensaje del ecuatoriano es de calma y planificación: la temporada es larga y hay que dosificar esfuerzos. Su calendario todavía se concentra en carreras que aporten ritmo y acumulación de horas de competición de cara a la gran cita en Chamonix.

Para aficionados y rivales, la evolución de López confirma una tendencia: corredores que dominan la gestión y la resistencia a ultra-distancias pueden marcar la pauta frente a ritmos cada vez más agresivos en las distancias intermedias. La temporada promete duelos tácticos y una batalla por la regularidad tanto como por la velocidad.

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