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El novillero madrileño Álvaro Serrano, de 21 años, firmó este martes 12 de mayo una de las tardes más señaladas de la feria de San Isidro: dos orejas y salida por la Puerta Grande de Las Ventas, un triunfo que llega cargado de significado personal y profesional. La noticia trasciende la plaza: su abuelo pudo verlo en televisión antes de fallecer, y el resultado refuerza la proyección del joven en el circuito taurino.
La corrida transformó en un día de doble emoción la carrera de Serrano. Tras un recorrido por plazas menores y certámenes, el novillero culminó el ascenso que él y su equipo habían planificado, y lo hizo en el coso que marca reputaciones.
Una tarde con carga humana
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Más allá del valor deportivo, la jornada quedó marcada por lo personal. Según cuenta el torero, su abuelo presenció su triunfo por televisión y falleció horas después; para Serrano ese instante —ver al familiar satisfecho antes de su muerte— tuvo un peso irrepetible que mezcla alegría y duelo.
En lo profesional, fue la recompensa a un proyecto pensado para acumular experiencia en plazas menores y llegar rodado a Madrid. El propósito, explica, fue claro: presentarse en la capital cuando realmente estuviera preparado.
Preparación y temple
La capacidad para mantener la calma en el momento decisivo es una de las cualidades que le atribuye a su trabajo con Alberto Aguilar. Serrano explica que gran parte del entrenamiento se centra en reproducir la rutina de la suerte suprema hasta hacerla mecánica, y así poder ejecutar con la cabeza fría incluso con la emoción a flor de piel.
El novillero rememora también su inicio: entró en la escuela taurina de su localidad, Navas del Rey, más por hábito y por mantenerse activo que por una vocación temprana. Con el tiempo, el oficio ganó terreno y la ambición por mejorar lo llevó a buscar la regularidad en el escalafón.
- Edad: 21 años.
- Fecha clave: 12 de mayo, triunfo en San Isidro.
- Logro: oreja a cada novillo y salida por la Puerta Grande de Las Ventas.
- Contexto emocional: su abuelo le vio por televisión antes de fallecer.
- Equipo: continuidad con el maestro Aguilar en lo técnico; fin de la asociación con Alfredo Fernández en lo de la gestión.
- Próximas citas: anunciado en Santander y Murcia.
Aunque admite que Madrid siempre impone, Serrano sostiene que la presión no desaparece con la experiencia; lo que cambia es la manera de gestionarla. Haber pasado por una final en 2023 —donde resultó herido— le dejó aprendizaje y le permitió afrontar esta feria con otra perspectiva.
Ruptura profesional y próximos pasos
En lo institucional, tras la tarde en Madrid se produjo la separación profesional con Alfredo Fernández. El propio torero describe la decisión como una evolución natural: agradecimiento por el periodo compartido y caminos distintos frente a una visión diferente del futuro.
Al mismo tiempo, reconoce que las consecuencias prácticas del triunfo ya asoman: los teléfonos han empezado a sonar y aparecen nuevas plazas en su agenda. Mantiene la idea de seguir con los pies en la tierra y trabajar paso a paso para construir el perfil de torero que desea.
El episodio en Las Ventas ahora abre interrogantes sobre cómo gestionará la demanda creciente y la responsabilidad mediática que conllevan las grandes tardes. Para Serrano, la prioridad sigue siendo el oficio: pulir la técnica, conservar la serenidad y honrar los momentos personales que le han marcado el camino.












