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A pocos días de las votaciones del 7 de junio, Enrique Riquelme ha comenzado a desvelar piezas de su plan para el Real Madrid que, según él, cambiarían de forma inmediata la dinámica deportiva del club. Sus anuncios prometen fichajes de alto perfil y una reorganización en la dirección deportiva que sitúan las elecciones como posible punto de inflexión.
En un acto en Málaga, el candidato adelantó que esta semana arrancará la presentación pública de su proyecto deportivo y que irá aportando nombres propios para reforzarlo. Según Riquelme, el primer “bombazo” se hará público en los próximos días y corresponde a una contratación internacional de peso.
También garantizó que no se tratará de una sola incorporación: su hoja de ruta contempla, en palabras del candidato, la llegada de al menos dos futbolistas de primer nivel que, a su juicio, son claves para devolver competitividad inmediata al equipo.
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En una entrevista radiofónica posterior, Riquelme citó a Rodri como ejemplo del tipo de futbolistas que aspira a incorporar, y añadió que, en su hipotético mandato, jugadores de ese perfil acabarían vistiendo la camiseta blanca. Además, subrayó que la “estrella” que mencionó es un futbolista foráneo.
Contactos y nombres en liza
Más allá de fichajes, Riquelme dejó pistas sobre la estructura deportiva que propondría. Entre las figuras que mencionó figura el nombre de Fernando Hierro, al que valoró como candidato para un rol decisivo en la gestión deportiva por su vínculo histórico con la entidad y su experiencia.
- Fichaje internacional: primer nombre anunciado esta semana.
- Más incorporaciones: compromiso de al menos dos estrellas.
- Dirigencia técnica: interés en perfiles como Fernando Hierro.
- Entrenador: apuesta por un técnico con recorrido, no por una apuesta experimental.
- Profesionalización: crear una dirección deportiva con jerarquía clara.
Entrenador y organigrama: prioridad a la profesionalización
Riquelme insistió en que su proyecto incluye un cuerpo técnico con experiencia probado y una dirección deportiva profesionalizada, diferenciando las tareas del presidente de las funciones técnicas. Su argumento central es que muchos de los problemas recientes se solventarían si existiese una estructura con responsabilidades claras y especialistas en cada área.
Según él, delegar en directivos deportivos y en un entrenador con autoridad evitaría intervenciones frecuentes desde la presidencia y reduciría las fricciones en el vestuario. En su visión, la solución pasa por jerarquía y roles bien definidos más que por medidas de mano dura.
La propuesta recupera un debate recurrente en la casa blanca: ¿presidente gestor o figura con protagonismo directo en decisiones deportivas? Riquelme aboga por el primer modelo, con profesionales al frente del fútbol y el presidente como responsable estratégico.
Choque con Florentino Pérez
En Málaga el candidato mostró sorpresa por la negativa de la candidatura de Florentino Pérez a debatir públicamente. Para Riquelme, la ausencia de ese intercambio limita la oferta a los socios y empobrece la contienda electoral: plantea que después de dos décadas sin contraste público es saludable discutir proyectos y horizonte a largo plazo.
Preguntó retóricamente si alguien que rehúye el debate puede estar preparado para la gestión del club y recordó la necesidad de plantear una visión que vaya más allá de la próxima legislatura, incluso preguntándose qué tipo de club se quiere ver en 2040.
La propuesta de Riquelme, por tanto, combina promesas de refuerzos inmediatos en la plantilla con un plan de orden interno diseñado para profesionalizar decisiones y minimizar conflictos. Queda por ver si esos anuncios moverán a electores y agentes del mercado en los días previos a las urnas.
Qué está en juego: los socios decidirán no solo sobre nombres y fichajes, sino sobre el modelo de gobierno del club—si dar más poder a especialistas o mantener una presidencia con mayor implicación directa en lo deportivo.












