Calidad del agua mejora en Urdaibai y Lea-Artibai; investigadores implican municipios de Bizkaia

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Ante la proximidad del cierre oficial del proyecto europeo, varios municipios de Bizkaia están comprando y protegiendo fincas alrededor de manantiales para evitar la llegada de lodos a las captaciones y mejorar la calidad del agua potable. La iniciativa, que combina seguimiento científico y medidas de gestión forestal, anuncia efectos prácticos para el abastecimiento local y la resiliencia frente al clima.

Un proyecto con impacto directo en los manantiales

Life Urbaso, coordinado por el instituto agrario vasco Neiker y financiado por la Unión Europea, ha centrado gran parte de su trabajo en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Durante más de cuatro años se han realizado mediciones en puntos de captación para evaluar cómo las prácticas forestales influyen en la calidad del recurso hídrico.

Participan también la universidad pública vasca (EHU), el centro BC3, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia y la Agencia EFE. La evaluación científica busca demostrar que proteger la vegetación y evitar la pérdida de suelo reduce la entrada de sedimentos en arroyos y manantiales.

Los ayuntamientos toman medidas sobre el terreno

Una de las medidas más tangibles ha sido la compra de parcelas por parte de ayuntamientos para crear un perímetro protector en torno a puntos de captación. Markina-Xemein, por ejemplo, adquirió cuatro fincas junto al manantial Urko, un abastecimiento local que había sufrido problemas de turbidez tras las lluvias.

La operación, culminada a finales de 2025, permitió consolidar intervenciones previas de los equipos técnicos y garantizar prácticas de manejo más cuidadosas en estas zonas sensibles.

Estas compras buscan frenar actividades como las talas a matarrasa en bosques de pino y eucalipto, identificadas por los investigadores como fuente principal de erosión y transporte de sedimentos.

Por qué importa: el vínculo entre gestión forestal y potabilización

Cuando el suelo se pierde por la tala agresiva, la lluvia arrastra materiales que aumentan la turbidez y la carga de sedimentos en las tomas de agua. Eso obliga a tratamientos físico-químicos más intensos y encarece el proceso de potabilización.

En el terreno se monitorizan parámetros como la turbidez, la conductividad eléctrica, la temperatura y la lámina de agua para cuantificar el impacto de las intervenciones. Los científicos sostienen que reducir la erosión es clave para obtener aguas más limpias y menos costosas de tratar.

Medidas implementadas y beneficios esperados
Medida Beneficio clave
Compra y protección de parcelas junto a captaciones Reducción del arrastre de sedimentos y control directo sobre el uso del suelo
Restauración de cobertura forestal Mayor retención de agua en el suelo y menor erosión
Pago por servicios ecosistémicos Incentivos económicos para propietarios que adopten prácticas sostenibles
Monitoreo continuo Datos para validar acciones y ajustar políticas a largo plazo

Incentivos económicos y retos de adopción

Para promover cambios en el manejo forestal, los investigadores han propuesto un esquema de pago por servicios ecosistémicos que compense a propietarios que mantengan modelos compatibles con la protección del agua y del suelo. A pesar de su potencial, lograr que todos los titulares modifiquen prácticas productivas sigue siendo uno de los principales desafíos.

Durante visitas institucionales, responsables europeos han valorado la combinación de evidencias científicas y medidas administrativas como una vía viable para reducir impactos sobre el recurso hídrico.

  • Municipios implicados: comarcas de Busturialdea, Lea-Artibai y Markina-Xemein.
  • Entidades participantes: Neiker, EHU, BC3, Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, Agencia EFE.
  • Plazo clave: el proyecto finaliza oficialmente en agosto de 2026, aunque ya hay compromisos para prolongar el seguimiento.

¿Y después del cierre del proyecto?

Aunque la financiación europea concluye en agosto de 2026, los equipos de Neiker y la EHU han pactado mantener al menos una década de seguimiento conjunto. Esa continuidad es necesaria, según los investigadores, para demostrar a medio y largo plazo los beneficios reales de las medidas aplicadas.

Si se consolidan, los modelos desarrollados en Urdaibai podrían reproducirse en otras áreas rurales con problemas similares, ofreciendo una alternativa práctica para proteger fuentes de agua sin depender únicamente de tratamientos químicos.

Perspectiva regional y climática

La apuesta por gestionar interdependientemente bosques y captaciones responde no solo a un problema de calidad del agua, sino también a un objetivo mayor: aumentar la resiliencia hídrica frente a eventos climáticos extremos más frecuentes. Mantener la cobertura vegetal y limitar la erosión reduce la vulnerabilidad de las infraestructuras de abastecimiento.

En las próximas temporadas de lluvia se comprobará en mayor detalle si las acciones locales —compras de suelo, incentivos económicos y prácticas sostenibles— se traducen en menos turbidez y menores costes de tratamiento para los municipios.

El avance mostrado en Bizkaia ofrece una lección práctica: proteger el paisaje que rodea las captaciones puede resultar tan decisivo para la seguridad del agua como invertir en tecnologías de depuración.

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