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La puja por la gestión de La Misericordia entra en un tramo decisivo tras el cierre del plazo de presentación de ofertas la noche del martes 9 de junio. El hecho cobra especial importancia porque el nuevo procedimiento impulsado por la Diputación Provincial de Zaragoza cambia las reglas habituales de contratación y obliga a resolver con urgencia cuestiones clave para la próxima Feria del Pilar.
Cierre de plazo y participantes
Con las ventanillas administrativas ya cerradas, la mesa de contratación de la DPZ dispone ahora de las propuestas presentadas, aunque su contenido permanece reservado. Fuentes del sector confirman que al menos tres empresas de peso en el circuito taurino registraron ofertas en las últimas horas, a pesar de las críticas al formato del pliego.
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La sensación de prisa es palpable: al no existir un gestor formal, la programación del abono y las negociaciones con las ganaderías y las figuras se encuentran paralizadas. Eso deja al futuro adjudicatario la tarea de recomponer calendarios y contratos con muy poco margen.
Condiciones económicas que marcan la oferta
El pliego aprobado por la Diputación fija una exigencia económica rígida que condiciona la viabilidad de la explotación. El canon diario mínimo exigido es de 2.466,67 euros más IVA, lo que se traduce en 150.466,87 euros para la mini-temporada de 61 días prevista en 2026 (septiembre y octubre).
Las cifras suben considerablemente en los ejercicios siguientes: en 2027 y 2028, cuando la ocupación se eleve a 214 días al año, el canon mínimo superará la barrera de los 500.000 euros anuales. El cálculo se basa en un porcentaje del valor total del inmueble y obliga a los licitadores a ajustar al alza sus ofertas para competir por la concesión.
- Planificación: bloqueo de la programación del Pilar hasta conocer al adjudicatario.
- Contrataciones: dificultad para cerrar contratos con figuras y empresas taurinas con tan poco tiempo.
- Economía: un canon elevado reduce el margen de maniobra y eleva el riesgo financiero del nuevo gestor.
- Abonados: incertidumbre sobre la calidad y el precio de los festejos si el contrato no incluye salvaguardas técnicas.
- Campo bravo: demora en la selección y contratación de encierros para la temporada.
Reacción del sector
Organizaciones y colectivos taurinos han expresado su rechazo al cambio de modelo, que sustituye el contrato de servicio público por un arrendamiento patrimonial. Alegan que esa fórmula reduce garantías sobre la calidad de los espectáculos y la protección de los derechos de los abonados, en particular respecto al control de tarifas y estándares artísticos.
El pronunciamiento conjunto de asociaciones representativas ha puesto el foco en las declaraciones del presidente provincial y en la naturaleza del nuevo pliego, pero el proceso sigue su curso administrativo y el calendario exige una resolución rápida.
Los siguientes pasos formales serán la apertura de sobres por parte de la mesa de contratación y la evaluación económica de las ofertas, con el objetivo de adjudicar la plaza cuanto antes. Hasta entonces la Feria del Pilar permanece en un limbo operativo que obligará al ganador a actuar con celeridad para recuperar los plazos perdidos y garantizar la programación del otoño.












