Vecinos de Badajoz confirman que la ciudad cuenta con playa

Mostrar resumen Ocultar resumen

Si el calor aprieta, Extremadura ofrece alternativas refrescantes que combinan seguridad sanitaria, paisaje y naturaleza protegida. Tres enclaves —en el embalse de Orellana, en el río Gévora y en el pantano de García de Sola— reúnen playa, piscinas naturales y servicios que siguen marcando la pauta en la región.

Playa Costa Dulce (embalse de Orellana)

El gran embalse de Orellana, con decenas de kilómetros de lámina de agua en el tramo medio del río Guadiana, alberga una playa de casi un kilómetro conocida como Costa Dulce. Fue pionera en España al obtener reconocimiento de calidad medioambiental en una costa de agua dulce; ese sello, concedido por primera vez en 2010, se ha ido renovando en años posteriores.

El entorno no es solo atractivo para los bañistas: forma parte de la Red Natura 2000 y está catalogado como zona de especial protección para aves, lo que condiciona usos y garantiza control de la calidad del agua. Además de baño, la oferta incluye pesca deportiva (modalidades sin muerte como el carpfishing), actividades náuticas y formación en vela en el Centro Ibérico de Vela. Quienes prefieren salir a la mar en embarcación pueden utilizar el Club Náutico municipal.

Piscinas naturales del río Gévora (La Codosera)

En La Codosera, localidad pacense junto a la frontera portuguesa, el río Gévora forma una sucesión de piscinas naturales de piedra que son uno de los recursos veraniegos más recurridos de la zona.

Existen tres piletas principales con profundidades distintas —la más somera en torno a 40 cm, otra entre 1,2 y 1,8 m y una tercera que alcanza alrededor de 2 m—. Se limpian periódicamente de forma manual, pero la base pétrea favorece la aparición de algas, por lo que es recomendable llevar escarpines y extremar la precaución al caminar.

El paraje está rodeado por una frondosa aliseda que se extiende varios kilómetros y sirve de corredor para rutas senderistas; la biodiversidad incluye especies como el jarabugo, el galápago europeo, el lagarto verdinegro y la nutria. Servicios básicos —sombra natural, aparcamiento, columpios, duchas y un punto de avituallamiento— completan la oferta.

Playa de Peloche (Herrera del Duque)

En la comarca de la Siberia extremeña, la playa de Peloche, en el embalse de García de Sola, combina arena y zonas ajardinadas con una oferta deportiva y gastronómica consolidada. En 2022 recibió por primera vez el distintivo de bandera azul, reconocimiento que refleja controles de calidad y gestión ambiental.

Peloche dispone de dos áreas de baño diferenciadas: una zona acondicionada con solárium de hormigón, sombrillas fijas, servicios y césped; y otra más natural, de arena, pensada para quienes buscan un ambiente menos intervenido y donde, en un sector concreto, se permiten perros. Una pasarela flotante de gran longitud penetra en el embalse e incrementa las posibilidades de juego y actividades acuáticas: kayak, paddle surf o navegación ligera.

El paisaje que rodea la playa incluye formaciones rocosas y riscos donde se conservan restos arqueológicos —pinturas rupestres y castros— que alimentan rutas de senderismo y cicloturismo, como el carril Herrera–Peloche. La oferta gastronómica local completa la visita; entre los establecimientos aparece un restaurante distinguido con el sello «Solete», centrado en productos de la tierra y del agua.

  • Costa Dulce (Orellana): playa de casi 1 km; bandera azul desde 2010; centro de vela y club náutico; apta para pesca y observación de aves.
  • La Codosera (río Gévora): tres piscinas naturales de piedra; profundidades: ~0,4 m / 1,2–1,8 m / ~2 m; sombra, duchas y rutas por alisedas; recomendable calzado acuático.
  • Peloche (García de Sola): distintivo de calidad desde 2022; dos zonas de baño (urbanizada y salvaje); plataforma flotante 120 m × 2 m; actividades náuticas y rutas arqueológicas cercanas.

Por qué importa ahora: con olas de calor cada vez más frecuentes, elegir playas y piscinas con controles ambientales y servicios reduce riesgos sanitarios y garantiza mejores condiciones para familias y deportistas. Además, la figura de protección natural en estos espacios implica normas de conservación que conviene respetar para asegurar su disfrute futuro.

Consejos prácticos: comprueba horarios y aforos en temporada alta, respeta las zonas protegidas para la fauna, lleva escarpines en zonas rocosas y consulta si hay restricciones para mascotas antes de planificar la visita.

Da tu opinión

Sé el primero en valorar esta entrada
o deja una reseña detallada



devalverde.es es un medio independiente. Apóyanos añadiéndonos a tus favoritos de Google News:

Publicar un comentario

Publicar un comentario