Califica de tontería llamar inteligencia artificial a un invento humano: Antonio López, pintor analógico

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A sus 90 años, el pintor y escultor Antonio López defendió este jueves en Calahorra su apuesta por el trabajo mental y manual frente al uso de herramientas digitales, en el marco del trigésimo Concurso Nacional de Pintura que preside. Sus palabras reabren un debate actual: ¿cómo encajan la tradición y la tecnología en la creación artística contemporánea?

Ante periodistas y asistentes, López describió su método como intrínsecamente personal y sustentado en la imaginación y la memoria, no en procesos automatizados. La conversación se centró en su visión sobre la inteligencia artificial, la función de los certámenes y la persistencia de su entusiasmo creativo después de décadas de carrera.

Una trayectoria que apuesta por la cabeza y la mano

Natural de Tomelloso (Ciudad Real) y galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1985, López recordó que su forma de trabajar se ha mantenido constante durante décadas: ideas y emociones primero, ejecución después. Dijo no recurrir a dispositivos digitales para generar obras y defendió que el proceso creativo sigue siendo, para él, un acto intelectivo y sensorial.

Sobre su vigencia personal, admitió que, pese a la larga carrera, la fascinación por crear continúa intacta: no siente fatiga sino atracción por el oficio. Ese vigor le ha llevado a presidir el jurado del certamen de Calahorra, que celebra treinta ediciones, y a mantener un interés activo en la escena plástica española.

¿Qué opina sobre la inteligencia artificial?

López cuestionó la etiqueta de “inteligencia” aplicada a máquinas y subrayó que detrás de esos desarrollos está la capacidad humana. Para él, la revolución real está en avances científicos, sobre todo médicos, más que en los algoritmos que imitan procesos creativos.

En su diagnóstico hay una doble advertencia: la IA, siendo producto humano, solo plantea riesgos si las personas actúan mal; y la tecnología no constituye un reemplazo del pensamiento personal en el arte. En suma, no considera la IA una amenaza directa para la creatividad, aunque la sitúa fuera del núcleo de su práctica.

Defensor de los certámenes y crítico del retroceso institucional

Además de presidir el jurado en Calahorra, López mostró su preocupación por la desaparición de otros concursos, como el que organizaba el Parlamento de La Rioja. Para él, estas convocatorias siguen siendo relevantes como trampolín para quienes aún no pueden vivir exclusivamente de su obra.

Recordó que dejó de presentarse a certámenes cuando su trabajo le permitió subsistir, pero defendió su utilidad como apoyo puntual a pintores, escultores y escritores en fases iniciales o difíciles de su carrera.

  • Para jóvenes creadores: los concursos pueden ofrecer visibilidad, premios y oportunidades profesionales.
  • Para el público: fomentan la renovación de miradas y el acceso a nuevas propuestas.
  • Para la disciplina: su continuidad ayuda a preservar espacios de valoración crítica y diálogo.

La intervención de López, pronunciada en un encuentro que combinó charla y fallo de jurado, vuelve a poner sobre la mesa una cuestión práctica y simbólica: mientras la tecnología modifica herramientas y canales, buena parte del debate artístico sigue centrada en la autoridad del creador y en la preservación de espacios que apoyen carreras emergentes.

En la presente edición del certamen de Calahorra, su presencia como presidente del jurado aporta visibilidad y marca una postura clara: respeto por la tradición creativa, defensa de la ciencia en su vertiente sanitaria y escepticismo crítico frente a la promesa de las máquinas como sustitutas del pensamiento humano.

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