Mostrar resumen Ocultar resumen
James Rodríguez ha reaparecido en el Mundial 2026 con un nivel que vuelve a poner a Colombia en el mapa del torneo. Su rendimiento no solo cambia el diseño del equipo sobre el césped: obliga a replantear expectativas sobre hasta dónde puede llegar la selección en esta edición.
James Rodríguez aterriza en cada partido con la carga histórica de sus mejores años, pero ahora con una situación personal y deportiva distinta a la de 2014. Doce años después de su estallido en Brasil, el volante muestra una versión eficiente y táctica que está transformando el juego colombiano.
De figura global a pieza clave del proyecto
Impropio, según Feijóo, que Begoña Gómez, varias veces imputada, se pasee por foros internacionales
Tolstói en su último viaje
Tras su despegue en el Mundial de 2014 y el pase millonario al Real Madrid, la trayectoria de James transitó por altibajos y muchas mudanzas: Europa, Medio Oriente y América. Su fichaje por Minnesota United en febrero fue concebido como un paso para recuperar ritmo, pero apenas disputó nueve encuentros antes de unirse al plantel nacional.
Lejos de perder protagonismo, la camiseta de la selección le sienta como un traje a medida: aporta pausa, lectura de juego y desencadena acciones determinantes sin exigirle el desgaste físico que se le pide a otros. Ese ajuste táctico es fruto, en buena medida, del plan de Néstor Lorenzo.
Qué aporta y cómo lo hace
En el esquema colombiano figura habitualmente por la banda derecha, pero su movilidad le permite ocupar el corazón del ataque. Delante, compañeros como Daniel Muñoz y Jhon Arias amplían y compensan sus movimientos, protegiendo espacios y facilitando que James actúe como cerebro.
- Partidos en este Mundial: 11 (máximo de Colombia en el torneo).
- Contra Portugal: 5 pases clave; 86 intervenciones; 65/72 pases completados; 2 regates intentados y exitosos; sustituido al minuto 76.
- Trayectoria destacada: Estrella en Brasil 2014, traspaso a Real Madrid por 75 millones desde Mónaco; pasos por Everton, Al Rayyan, Olympiacos, Sao Paulo, Rayo Vallecano y León antes de llegar a Minnesota.
- Situación actual: Desmintió rumores de retirada; asegura que aún le quedan un par de años de juego.
El cuerpo técnico ha diseñado medidas para protegerlo sin renunciar a su influencia: menos sprints intensos, libertad para ocupar zonas interiores y compañerismo táctico que le cubre los costados. El resultado es un James determinante en la creación y en la toma de decisiones.
En el último encuentro contra Portugal, pese a no firmar gol ni asistencia, fue quien más generó peligro con pases que desarmaron líneas rivales. Su papel se nota en la transición y en la capacidad de Colombia para sostenerse sin perder velocidad ofensiva.
Lo que está en juego
La presencia de James eleva las expectativas: Colombia aparece ahora como un candidato a sorpresa capaz de alcanzar instancias decisivas. La pregunta para el aficionado es simple y concreta: con este nivel del 10, ¿hasta dónde puede soñarse?
Ghana será la próxima prueba y servirá como termómetro. Si James mantiene su influencia, la selección seguirá sumando argumentos para ser considerada una de las revelaciones del torneo.
En lo personal, su postura sobre el retiro es clara y evita calendarios prematuros: decidirá el momento en privado, mientras su rendimiento permita marcar la diferencia. Eso, por ahora, basta para que Colombia siga creyendo.












