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Con las recientes olas de calor y el aumento del coste de la energía, mucha gente tiende a bajar el aire acondicionado al mínimo pensando que así la casa se enfriará antes. Esa práctica no solo es ineficaz; también puede encarecer la factura y provocar molestias físicas evitables.
Temperatura aconsejada y por qué importa
Las autoridades sanitarias y organismos de eficiencia energética recomiendan mantener el termostato en verano alrededor de los 24–26 ºC durante el día. Esa franja busca un equilibrio entre confort y consumo: evita que el equipo trabaje en exceso sin que los ocupantes pasen calor.
Directora del CNI citada por Sumar en la Comisión de Secretos del Congreso por la crisis de Ceuta
Jódar protagoniza una remontada imposible
Por la noche, cuando la temperatura corporal desciende, lo habitual es elevar ligeramente la consigna: valores entre 25 y 27 ºC permiten dormir sin enfriamientos prolongados que pueden resultar incómodos o perjudiciales.
Diferencia con el exterior y contrastes térmicos
Un salto brusco entre la temperatura exterior y la del interior puede tener efectos directos sobre el bienestar. Siempre que sea posible, se recomienda que la diferencia no supere los 10–12 ºC para evitar choques térmicos al entrar o salir del hogar.
Cómo el aire demasiado frío afecta la salud
Enfriar en exceso no solo significa más gasto: el aire acondicionado baja la humedad relativa y, si funciona mucho tiempo a temperaturas muy bajas, reseca mucosas y ojos. Eso incrementa la probabilidad de despertarse con dolor o irritación de garganta, congestión nasal o molestias en la voz.
Además, apuntar la corriente de aire directamente sobre el sofá o la cama y permanecer horas bajo ella favorece contracturas musculares y problemas cervicales. No se trata solo de frío, sino de la combinación de sequedad y exposición continua al chorro frío.
Coste energético: cada grado cuenta
En términos económicos, reducir la temperatura de consigna tiene un impacto medible. Se estima que bajar un grado puede elevar el consumo eléctrico entre un 6% y un 8%, por lo que fijar el termostato en 20 ºC en lugar de 25 ºC puede traducirse en una subida significativa de la factura, especialmente con uso prolongado.
También existe la creencia de que programar la temperatura al mínimo acelera el enfriamiento. En realidad, el equipo trabaja con la misma potencia hasta alcanzar la consigna; ponerla más baja solo prolonga el tiempo de funcionamiento y aumenta el gasto.
Hábitos prácticos para ahorrar y estar cómodo
- Mantener los filtros limpios para mejorar el caudal de aire y la eficiencia del aparato.
- Cerrar puertas y ventanas mientras el aire está encendido y bajar las persianas durante las horas de sol intenso.
- Evitar dirigir el flujo de aire directamente sobre las personas; usar ventiladores de apoyo para distribuir mejor la temperatura.
- Programar temperaturas estables en ausencias cortas en lugar de apagar y encender constantemente.
- Revisar el aislamiento de puertas y ventanas para reducir infiltraciones de calor.
| Situación | Temperatura recomendada | Ventaja principal |
|---|---|---|
| Durante el día | 24–26 ºC | Confort sin sobrecarga energética |
| Durante la noche | 25–27 ºC | Descanso sin enfriamientos prolongados |
| Diferencia con el exterior | Máx. 10–12 ºC | Reduce el riesgo de choques térmicos |
Este verano, pequeños cambios en el uso del aire acondicionado —ajustar unos grados, mantener filtros limpios y cerrar huecos por donde entra el calor— pueden traducirse en menos molestias físicas y en una factura más contenida. No se trata de renunciar al confort, sino de emplear el equipo de forma más inteligente.












