Doñana no ve restaurados sus corredores: WWF acusa a la Junta de incumplir recomendación de Unesco

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Un informe reciente de WWF revela que las medidas para recuperar los corredores ecológicos de Doñana siguen estancadas y que la ocupación agrícola ha invadido zonas que deberían restablecerse, una situación que la UNESCO ya advirtió en julio como preocupante. La falta de avances pone en riesgo no solo la conectividad del parque, sino también el balance hídrico y la conservación de especies emblemáticas.

Hallazgos clave del análisis

La oenegé examinó ortofotografías y imágenes satelitales para valorar el estado de los pasillos naturales que debía proteger el Plan Especial de 2014. El resultado: esas áreas no cumplen su función ecológica y, en varios tramos, han sido transformadas por la actividad agrícola.

Imagen satelital mostrando cultivos bajo plástico e invernaderos dentro de zonas de corredores ecológicos
Ortofotografías satelitales revelan la ocupación agrícola en áreas destinadas a corredores naturales.

  • 140,2 hectáreas ocupadas por cultivos bajo plástico e invernaderos dentro de las áreas destinadas a corredores.
  • 83 balsas de riego localizadas en esos mismos corredores.
  • 66 pozos agrícolas detectados en zonas que, según el plan, deberían mantenerse libres de infraestructuras.

Según WWF, estos hallazgos reflejan una permisividad administrativa que ha facilitado una ocupación desordenada y que agrava la presión sobre el acuífero de la comarca.

Medidas pendientes y prioridades incumplidas

El Plan Especial incluyó ocho acciones orientadas a restaurar la conectividad ecológica; sin embargo, la organización indica que ninguna de ellas se ha completado. Tres de cada cuatro medidas ni siquiera han comenzado, y el resto solo avanza de manera parcial, según el balance presentado.

Juanjo Carmona, coordinador de la oficina de WWF en Doñana, ha insistido en que la recuperación de estos corredores es esencial para el futuro del espacio protegido, pero que las actuaciones necesarias aún no se trasladan al terreno.

Impactos ambientales y riesgos inmediatos

La ocupación de los corredores no es un problema puramente estético: compromete la llegada de aguas superficiales a Doñana, aumenta la erosión de suelos y crea nuevas vías de conexión entre superficies agrícolas y las masas de agua subterránea. Todo ello intensifica la sobreexplotación hídrica y reduce la resiliencia del sistema frente a sequías y episodios extremos.

Contaminación de aguas subterráneas por escorrentía agrícola cerca de humedales protegidos
La ocupación agrícola de corredores intensifica la sobreexplotación hídrica y erosión de suelos.

En julio, la UNESCO advirtió que el ritmo de recuperación es insuficiente y subrayó que, sin medidas correctoras urgentes, Doñana podría acabar incluida en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro —una señal de alarma internacional con posibles consecuencias legales y de gestión.

¿Qué está en juego?

La pérdida de funcionalidad de los corredores pone en tela de juicio la capacidad del parque para sostener procesos ecológicos básicos: dispersión de fauna, recarga de acuíferos y control de la erosión. Además, una agravación del problema podría desencadenar sanciones o exigencias de intervención más estrictas por parte de organismos internacionales.

Mientras tanto, la comunidad científica y las organizaciones conservacionistas mantienen la vigilancia sobre las actuaciones administrativas y su traducción en obras de campo. La evidencia satelital difundida por WWF aporta datos recientes que permiten seguir la evolución de la situación en tiempo casi real.

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