Calzar. Esta palabra define a la perfección los rasgos de nuestro pueblo. Durante toda nuestra historia hemos calzado elegantemente personas y viviendas.
Cuando escuchamos la palabra artesano siempre percibimos una tarea antigua, manual, la elaboración de unos productos que consiguen una gran armonía con la persona u objeto que calza o viste.

Una persona física o jurídica (organización privada o pública) depende en gran medida de la imagen que los demás perciban de ella; esta imagen o sello, parte de uno mismo, nosotros la construimos y la exteriorizamos al entorno. En el caso de Valverde, hay un sello trabajado a lo largo de los años y es sinónimo de artesanía y elegancia, por tanto, no partimos de cero, si no que hay una base, una experiencia, un saber hacer o know How transmitido y mejorado generación tras generación.
Cuando nacemos se establece un punto de origen y paso a paso, día a día, año a año, vamos llenando ese océano que es este trayecto vital; la marea sube y baja con nuestro estado de ánimo o con la coyuntura económica, y hay momentos en los que la mar está tranquila y en paz y otros, como los que vivimos mundialmente en estos momentos, donde la mar se vuelve agresiva, violenta y debemos apretar con fuerza, inteligencia y elegancia los remos de nuestra embarcación y mantenernos a flote; debemos maximizar todo nuestro potencial, contar con la experiencia de nuestros antepasados, con nuestras mejores cualidades, formarnos continuamente y saber hacia dónde vamos, cuales son nuestras metas, nuestros objetivos y divisar nuestro punto de destino.

Es necesario perfilar, dar forma a nuestra imagen y esa sinergia, esa mezcolanza entre lo antiguo y lo nuevo, entre la tradición artesana y la modernidad nos enriquece, nos hace mejores para caminar pausada e inteligentemente por los actuales entornos hostiles que vivimos.
Siempre hemos sido un pueblo moderno, hemos aceptado la riqueza de la diferencia humana y abierto las puertas a inmigrantes o a personas de toda índole o condición, y este acogimiento nos ha aportado cualidades que no poseíamos, nos ha enriquecido y nos ha hecho indudablemente mejores.
Indiscutiblemente nuestro mayor valor es el rasgo artesano con el que nos conocen en el exterior. Esa variable o cualidad siempre será nuestra base, nuestro punto de origen.
El respeto es un rasgo que circula desde el interior de la persona, colectivo u organización hacia el exterior; si no nos respetamos nosotros mismos, transmitimos todas esas dudas al entorno y esa falta de seguridad es una deficiencia que dificulta vender un producto o diseñar una red formal de clientes.
Los Chinos proclaman que a mayor crisis mayor es la oportunidad que se presenta; en una crisis tan violenta y dañina debemos superarnos, analizar todas las fuerzas y debilidades internas, las oportunidades y amenazas que nos ofrecen los entornos en los que estamos o podemos entrar y formarnos para maximizar o vender de la mejor manera posible todas las innumerables virtudes que poseemos.

Como magistralmente comunicaba el Sr. Benedetti es momento de:
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo.
Valverde del Camino es Artesano y Moderno Sr. Benedetti. Nunca nos Rendiremos ¡¡¡.
POR:
José María Andrade Carrero







