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Cuadernos de verano V. Las Quiyoyas una estirpe de alfajoreras Imprimir E-Mail
Escrito por Administrator   
Tuesday, 03 de August de 2010

 Cuadernos de verano V

 

Las Quiyoyas una estirpe de alfajoreras

 

Hoy os traemos un artículo publicado en la revista de feria del año 1960 El alfajor (Una gracia especial de Valverde)

 

Entre las cosas que dieron fama a Valverde, pocas cosas son tan típicas, tan personales como esta industria “casera” del alfajor; y digo “casera” porque, ni el avance del tiempo, pudo alterar el sosiego de su labor con parsimonia de rito. Hay quien dice que perdería su sabor inconfundible, si se fabricara en amplios locales con grandes chimeneas.

 

Otros afirman que es debido a la rica miel que fabrican las abejas de la tierra libando el néctar especial de nuestras flores silvestre con mezcla de campiña y serranía… otros lo atribuyen al “punto” que de siglos se va heredando, en el cocido, por generaciones dedicada a esta industria. Es lo cierto que uno de los más codiciados presente que el forastero encuentra en entre las atenciones que se le hace objeto al llegar a Valverde, es este del Alfajor.

 

 El valverdeño ausente, lo pide a la familia al llegar las fiestas hogareñas,  el que vive en la ciudad, lo envía al amigo, al hijo o al hermano que marcho, porque sabe que con él, recibe un trozo de la tierra que le vio nacer… el forastero que vuelve a Valverde, no “rehace las maletas” sin antes poner unas tortas de Alfajor valverdeño, llevadas como la “sensación” de sus golosinas para los que esperan su regreso.

 

No sabemos nosotros tampoco, en honor a la verdad, la causa del sabor inconfundible del alfajor de nuestra tierra. Si podemos afirmar que su fabricación, conservada por dinastías, se hace como si se tratara de un antiguo rito. Para el cocido de la miel, para la destilación del almíbar, no cuenta el reloj. El tiempo se mide con “Padrenuestros” y “Salves”, con “Credos” o “Avemarías” que se van pronunciando con exactitud cronométrica. De ahí que las mujeres que se dedican a ello, mientras duran los minutos claves para dar el “punto, no contesten a nuestras preguntas; es un musitar de rezos, mientras se maneja, hábilmente, la paleta o la espumadera.

 

 Aparte, viene el freír de los cordones de masa, la confección de las obleas, el tueste de almendras y por último, el darle forma a la torta.

 

Hemos querido rendir homenaje a las familias que de antaño velan por la pureza de este tradicional producto y en las Fotos que ilustran la página, hemos escogido una dinastía celebre en esta labor: LAS QUIYOYAS

 
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