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De Francisco Llanes Imprimir E-Mail
Escrito por Juan Duque   
Monday, 09 de July de 2007

 De Francisco Llanes


Francisco LLanes

  


Déjame que beba el agua de esta fuente mía., y que luego sea ella quien revele el signo nativo de mi propia procedencia... Ese aire que se renueva y se diluye., y que luego dejará de ser mío cuando yo me muera. Parece brindarme un olor inconfuso a Tierra-Madre.  

 

A este pueblo que a sabiendas pediría llevármelo conmigo.  

Quisiera en mi postrero día aplicasen un hierro candente a mi cadáver que dejara patente la raíz de mi naturaleza.  

Así no vacilaría nadie de nada... De que soy Valverdeño legítimo desde la primera estirpe... Desde que Facanias se hizo ventero y arriero de récuas.- No fue aquella mi época, pero si el desprendimiento de una continuación física en lo humano. De aquellos entonces derivo yo hacia la ley de mi orgullo: Soy  Valverdeño, como el agua del río que entrara en el mar... Siempre común y única., inconfundible con serlo hasta los últimos destellos del sol de mi vida, siempre aureolante y fúrgida como ascua de fragua, como gerente perpetuo de mi escudo.  

Nunca tuve creencia en la metafísica de lo reversible. Pero sí sería osado y hasta bonito., volverse crisálida y luego mariposa... todo dependiera de esa gran proeza en el misterio de lo incognoscible; con el agrio del limón, he querido borrar la idea hacia otras cosas que no fueran mí pueblo. En ello residen los polos de mi existencia: Norte., sur., y en el centro Valverde y yo como dos puntos inconfundidos: Los dos en una verticalidad perpetua y de cara a la eternidad.  


Yo aprendí a amar en el verde de sus pinares, y a otear en el espacio, desde “ EL CABEZO DE LOS MOLINOS  “, FUENTE BLANCA en el recorte diminuto de su valle., y el remanso de cristal purísimo y acuoso de nuestra  “ FUENTE DEL BERECILLO “. 

Cuando nací criatura., aspiré el resumo de este viejo lugar, y, ebrio más tarde de mi pasión de origen quedé dormido plácidamente en la fantasía de mi borrachera de origen... Es Valverde mi traje de sastre de lo que nunca rehuí en ponerme. 


Aprendí a amar y seguir amando para continuar amando hasta los últimos confines de mi sino: quiero conservar el cariño riguroso hacia mi pueblo: No más que esto, solamente esto, me basta para el mantenimiento de mi felicidad., de ese trozo de felicidad fragmentada y única que a veces suele regalar el capricho de un destino. Por eso sin morirme me duermo en la pura nobleza de mi fantasía... Y mi pueblo., más grande y hermoso: Hecho de luz clara de día., y de noche., hecho de luceros. De ahí que más furja mi cariño... Mi cariño de hechizado hasta en los más penosos declives de mi vida... 


 Francisco Llanes

 
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