Los fríos de Enero, traen a Valverde el rito ancestral de la Matanza
Ovaos, cachuelas, arrobas, aulagas, etc… son algunas de las palabras que se rescata estos días de nuestro acerbo cultural y culinario.
Este fin de semana hemos estado de Matanza, invitados por una familia valverdeña a participar con ellos en esta tradición donde se sacrifican los cochinos y se elaboran los riquísimos embutidos que nos proporcionas un animal autóctono el cerdo ibérico.

PULSA sobre la imagen para ver la galería.
Llegamos al lugar donde se iba a celebrar la matanza, en una finca cercana a Valverde, una preciosa dehesa, la mañana fría, auguraba una buenísima conservación de las carnes mientras se elaboran las chacinas. Comenzamos con la búsqueda de los cerdos que estaban libres por el campo donde se han alimentado de bellotas y la traída hasta el corral donde se guardaron hasta el momento del sacrificio. El matador, hombre experto, de familia de carniceros de toda la vida, sabía perfectamente cada uno de los pasos a seguir y los animales fueron tratados con respeto como manda el ritual, siendo el sufrimiento de los mismos el mínimo.
Todo estaba a punto, el agua en la caldera de cobre hirviendo en la candela, los cuchillos afilados, las cuerdas, lebrillos, cubos etc., perfectamente limpios para recoger las viseras y despojos del animal, del que se aprovecha absolutamente todo.
Una vez sacrificado se procede al despiece, la limpieza de las tripas y se deja todo preparado para al día siguiente salar, contar, picar o aliñar las carnes y grasas y proceder a la elaboración de nuestras chacinas (hacer las morcillas), que tienen una manera particular en el aliño al gusto valverdeño.
|