¡Ten cuidado galápaga, que te estoy guipando! Guipando estábamos nosotros, cuando Antonio Machín le pegó la hostia a Bernardo Crejo ¡Coño! Fue tal la hostia que de la impresión y del impacto, al chaval se le humedecieron las bienzas, me explico.
Corrían los primeros años sesenta del siglo pasado cuando en una gira artística de la compañía de Antonio Machín por Valverde ocurrieron los hechos, y sin quitar ni poner una coma y por otro jurando que no la voy a “engoruñá” así acaecieron los referidos hechos.
Aclaro que aunque la Real Academia, el vocablo guipar lo recoge con el significado de (ver, percibir, descubrir), nosotros los lugareños cuando lo utilizamos nos referimos más a mirar fijamente o vigilar a alguien que esta haciendo o tiene intención de hacer algo. Por ejemplo cuando el Tuli llegaba a casa un poquillo mordío y veía a la parienta registrándole los bolsillos le decía:
¡Ten cuidado Galápaga, que te estoy guipando!

Bien, como antes he dicho y yo nos encontrábamos guipando por la puerta del cine que está junto a lo que hoy es Registro de la Propiedad, intentando ver los tobillos(era lo único que se veía) de las chicas del elenco artístico de Machín, por las pequeñas aberturas que los pliegues de las cortinas de terciopelo permitían mirar, cuando apareció aquel moreno gigantón con boca de charco (q.e.p.d ), repartiendo hostias y pescozones a mansalva, y como es sabido la peor parte se la llevo el amigo Bernardo, pues no pudo escapar de las manos del autor de “angelitos negros” ¡anda que también pensó en la ley de protección al menor! ¡Por las castañas! Aunque a nosotros nunca nos importó, ni teniamos en cuenta las agresiones tanto ajenas como familiares, pues en aquellos tiempos eran constantes, por lo que no tardamos en mirar por las rendijas nada, lo que se dice nada, lo mismo que tardan las moscas en acudir a las postillas de codos y rodillas que tanto zagol llevaban permanentemente en aquellos tiempos tan faltos de pan, aseo y betadine.
¡Hay que ver! ¡Tiene lo que dijo Goro¡ el “change” que ha dao la vida, hoy cualquierilla le da un zosco a un chiquillo, te puede costar la torta un pan y antes te calentaban el motor incluso en las escuelas y que no se te ocurriera ni quejarte ni llorar que enseguida te decían: “algo habrás hecho tu camándula”.
En fin espero que os guste esta lectura, algún nostálgico habrá que le recuerde aquella época de pistolas de laja, apedreítos en los riscos tintones y películas de Rintintín.
Comentado por valverdeño el 2008-10-02 17:23:42
jajajajajaj que gueno eres joio, que arte escribiendo los chascarrillos de nuestro pueblo
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Comentado por un... el 2008-10-02 18:08:54
que bueno eres Ortiz me encantan tus escritos aqui y en el Facanias y tu libro es un tratado sobre nuestra manera de ser y sobre nuestro arte natural
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Comentado por
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el 2008-10-02 19:16:35
Que lujo poder leer cosas como estas en www.deValverde.es
Solo por poner un vídeo del Machín ya valió la pena y si encima va acompañado de estas magistrales palabras aún mejor.
Felicidades
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Comentado por yo es uqe me meo el 2008-10-02 19:27:28
"Pues no pudo escapar de las manos del autor de angelitos negros”.
Sencillamente genial.
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Comentado por una el 2008-10-02 23:40:49
Ortiz eres el mago
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UNICO
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el 2008-10-03 18:37:04
Eres UNICO, te las pintas contando nuestras cosillas, gracias, por los paveos que cojo con tus ocurrencias risas
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felicidades
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el 2008-10-03 18:42:28
enhorabuena y felicidades
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Comentado por Desde la Charca el 2008-10-04 00:45:48
Ya no me acordaba yo de las pistolas de lajas. No pares ORTIZ, no detengas el tren de los recuerdos. Descríbenos con detalle como se fabricaban cometas y cajones, cómo se restallaban los rechiníos o cómo se recuperaba la peseta en la máquina del volante que estaba en la Goya del carismático Porfirio. Háblanos de las partidas de palos de polo y paquetes arrugados de tabaco en los bancos de la plaza, de los hoyitos detrás del templete, de los partidos de futbol a muerte en el campo Victoria, de cómo se corta una horqueta de adelfa para hacer un buen tirachinos, de cómo veíamos el cine del Pollo sin pagar la entrada,... No desfallezcas tú, que nosotros estamos como el arpa becqueriana, cubiertos de polvo y olvidados, en el más oscuro de los ángulos del salón.
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tu puedes
Comentado por a desde la Charca el 2008-10-04 11:24:00
pues parece que la mano de nieve de estas memorias ha despertado tu arpa literaria y has desgranado la acacia florecida de nuestros recuerdos magnificamente, porque no nos traes tus notas? a modo de escrito tambien
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