Descripción del grupo de Santa Ana de Valverde
Por: Núria María Navarro Márquez y Francisco Espinosa de los Monteros Sánchez
El grupo escultórico de la Educación de la Virgen comprende las imágenes de Santa Ana sedente, de 95cm de alto, y la virgen niña, de 63cm. Se trata por tanto de un conjunto de imágenes de talla completa y tamaño académico con ricos estofados en relieve y de notable valor artístico. La imagen de la santa se nos presenta sentada, escribiendo con la mano derecha en el libro y apoyando la izquierda sobre la Virgen. Luce túnica en color rojo oscuro con motivos estofados de hojarasca y ribetes dorados que deja tímidamente ver los zapatos. Sobre la túnica se coloca un manto que le cae de la cabeza y se le pliega artísticamente en las rodillas desde el lado derecho, con motivos estofados en relieve y decoración floral sobre fondo dorado en su cara externa y envés celeste.
La cabeza queda enmarcada por un rostrillo dorado sobre fondo blanco, luciendo nimbo plateado. Esta ofrece una mirada frontal aunque está levemente ladeada hacia la derecha. Sobre ella se dibuja la pequeña mascarilla de la imagen, rasgo característico de estas imágenes. Las cejas aparecen arqueadas formando casi un semicírculo que se une a la nariz, haciendo que el plano de los ojos quede levemente hundido en su unión con el tabique nasal. Los ojos son de cristal en color marrón y aparecen enmarcados por dos cortes simétricos.
Otro rasgo característico de estas imágenes son los pliegues que forman las mejillas en su intersección con las fosas nasales. La boca aparece entreabierta mostrando lengua y dientes superiores tallados. El labio inferior aparece levemente caído mientras el superior es ondulado con un estrechamiento en su parte central. La barbilla es redondeada y algo prominente, efecto aumentado por la peculiar papada que recorre casi toda la unión con el cuello, el cual es largo y recto. En cuanto a las manos, aunque son de las partes que están en peor estado de la imagen, destacar que tienen alargadas palmas y dedos correctamente modelados.
Lo anteriormente mencionado vale también para la Virgen Niña, la cual luce túnica y manto dorados, éste ultimo sobre fondo celeste en ambos lados, con motivos estofados en la cara externas y punteados en el envés.
La túnica se muestra vuelta en las mangas, con envés rojo dejando a la vista una camisa en tonos blancos con ribetes y motivos romboidales dorados. Luce corona plateada, dejando en este caso más a la vista el cabello que, trabajado de un modo abocetado, está partido en dos muy arriba en la frente y se vuelve hacia atrás sobre las orejas, dejando estas prácticamente tapadas. Las manos sujetan un libro en el que se puede leer la inscripción “vendrá el Mesías mismo que está prometido y declarado por muchos santos padres en tiempos de”.
El estado de conservación del grupo no es el más adecuado, observándose un repinte generalizado que probablemente proceda de la intervención realizada en 1.975 por la hermana Juana de San José. Se observan asimismo golpes y pérdidas de policromía en bastantes zonas de la talla. El acabado general de la talla debe pertenecer a un estofado que se le realizaría, probablemente, a mediados del XVIII aunque la imagen es datable en las primeras décadas del XVIII por su claro estilo de progenie roldanesca que, aunque adoleciendo de la calidad de los grandes maestros, nos revela la mano de un escultor experimentado y de una más que aceptable habilidad técnica.
De especial interés es la imagen de la Virgen niña cuyos rasgos son muy característicos y que ofrece un parecido espectacular con la imagen sevillana de la Pura y Limpia, titular gloriosa de la Hermandad de la Esperanza de Triana, obra documentada del ensamblador y escultor Miguel Franco en 1.709-10.
Los rasgos de la mascarilla son prácticamente idénticos, con boca casi cerrada de labios finos, leve prominencia de la barbilla, nariz recta, pequeña y levemente levantada, cejas curvas, frente prominente con el cabello partido en dos desde muy arriba y volviéndose a ambos lados de la cabeza. Notables similitudes se pueden observar también en el tratamiento de las manos, siendo ambas de grandes palmas, hoyuelos marcados y dedos finos y largos. Otra imagen que comparte todos estos rasgos y que ofrece similares tratamientos en paños al conjunto de Valverde es la Inmaculada Concepción del altar de la cabecera de la epístola de la Iglesia Sevillana de San Sebastián, imagen catalogada como anónima del siglo XVIII y que desde aquí atribuimos, al igual que el grupo de Valverde, al quehacer del escultor Miguel Franco.
Por tanto, el grupo de la Educación de la Virgen que se venera en la ermita de Santa Ana de Valverde del Camino se puede adscribir con fundamento al quehacer del escultor sevillano Miguel Franco en el primer cuarto del siglo XVIII.
Datos biográficos del escultor Miguel Franco
Hay pocos datos sobre este escultor y ensamblador sevillano del siglo XVIII, artista claramente vinculado a la producción del taller Roldán del cual sigue sus postulados estéticos. Se tienen documentados sus trabajos en el retablo mayor de la iglesia sevillana de Santa Ana (1.709), para quien realiza la imagen de la Pura y Limpia que hoy se conserva en la capilla de la Esperanza de Triana. Asimismo, se tiene constancia en la provincia de Huelva de sus trabajos en el retablo del Rosario de Puerto Moral (1.701) y en el retablo mayor de la parroquial de Trigueros (1.713-18) junto a Pedro Duque Cornejo y Pedro Roldán el Mozo.
En algunos momentos se ha dudado de que realmente se trate de un escultor ya que aparece relacionado en algunos de sus contratos con otros escultores, sin embargo sí que aparece en los documentos consultados como maestro escultor por lo que no dudamos en principio de la certeza de esta aseveración, a la espera de trabajos posteriores que confirmen este supuesto.
La colaboración entre distintos maestros, ya sea por uno u otro motivo, parece de todos modos bastante frecuente en este época como se puede ver en el caso del retablo de Trigueros, también se sabe que Franco debía en 1.709 una cierta cantidad de dinero a Matías de Brunenque, escultor casado con María Roldán. A Pedro Duque Cornejo y Roldán, vecino de la parroquial de San Marcos, lo documentamos como padrino del hijo homónimo del ensamblador Luis José de Viches, casado con Paula Guisado de Padilla, y bautizado el 6 de Abril de 1.709 en la parroquia de Santa María Magdalena (Archivo General de Indias, Contratación, 5486, N. 2, R. 22); en este mismo documento firman en Cádiz y en marzo de 1.743 como testigos el escultor Cayetano de Acosta, el carpintero Isidro de Molina y el dorador Lucio Barba, parece indicar que los tres estarían trabajando en un proyecto común como puede ser el retablo de la virgen de los Ángeles en la parroquia del Rosario de Cádiz). Este Luis de Vilches es quien actúa como testigo en el matrimonio de José Montes de Oca con Eugenia Padilla (1.707), quizás esta coincidencia de apellidos entre la mujer de Montes de Oca y la de Vilches pueda indicar un parentesco y sea la razón de la llegada de José Montes de Oca desde Cádiz, ya que además hay referencias antiguas a la posible presencia de Vilches en Cádiz sobre 1.700.
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