Mostrar resumen Ocultar resumen
El Congreso ha fijado para la semana del 10 de febrero la votación definitiva de una reforma penal presentada por Junts que endurece las penas por la multirreincidencia y añade agravantes por la sustracción de móviles con datos personales. La iniciativa no solo altera criterios judiciales sobre hurtos y estafas, sino que vuelve a tensar la coalición y reabre el debate público sobre eficacia y proporcionalidad.
La proposición de ley, dirigida a modificar el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal, fue registrada por Junts en marzo de 2024. Tras meses de trámite lento y varias enmiendas parciales, la reforma ganó impulso político a comienzos de 2026 cuando la Comisión de Justicia la aprobó en tiempo récord y la trasladó al Pleno del Congreso.
Qué cambia la ley
Miguel Adrover: del éxtasis a la caída y la resurrección
Bocata ideal frente a sándwiches o ensaladas tibias: perfecto para playa y picnics
El texto contempla varias medidas destinadas a castigar con más dureza los hurtos reiterados y ciertos delitos vinculados al fraude o al transporte de combustible para embarcaciones narcotraficantes:
- Hurto leve: multa de uno a tres meses si lo sustraído no supera los 400 euros.
- Multirreincidencia: cuando haya condenas firmes anteriores por al menos tres delitos leves, el hurto podrá ser castigado con prisión de uno a tres años.
- Móviles y datos personales: se introduce un agravante específico si el objeto sustraído es un teléfono u otro dispositivo con datos personales. La norma exceptúa casos como la compra de móviles nuevos en establecimiento.
- Estafa: la agravación por multirreincidencia se extiende a estafas con ánimo de lucro, valorando importe defraudado, perjuicio económico, relación entre las partes y medios empleados.
- Medidas cautelares: opción de prohibir temporalmente al investigado acudir a determinados lugares o comunicarse con ciertas personas.
- Pena por «petaqueo»: prisión de uno a cinco años por facilitar combustible u otros suministros con temeridad manifiesta a embarcaciones vinculadas al narcotráfico.
Varios de estos puntos se han incluido mediante enmiendas pactadas entre Junts, PP, PSOE y el PNV, lo que permitió su paso por la Comisión pese a la oposición de otras fuerzas parlamentarias.
Reacciones en el hemiciclo
En la comisión, las posturas quedaron nítidas: PP y Vox celebraron el endurecimiento como respuesta a la “inseguridad” percibida en la calle; Junts defendió la iniciativa como una respuesta a la repetición de hurtos; el PSOE argumentó que atiende demandas ciudadanas y el PNV subrayó su carácter transversal.
Pero la ley no suma apoyos de toda la coalición. Sumar votó en contra y calificó la medida de deriva punitivista con el objetivo de contentar a Junts. Bildu y Podemos también rechazaron la reforma por considerarla desproporcionada y poco garantista; ERC se abstuvo y avisó de que la norma puede generar expectativas que no resolverán las causas estructurales del delito.
Ese desacuerdo evidencia la tensión entre la agenda de seguridad que defienden ciertas fuerzas y las advertencias sobre derechos, proporcionalidad y eficacia penal que plantean otras dentro y fuera del Gobierno.
Implicaciones prácticas
Si el Pleno del Congreso aprueba el texto en los términos actuales, el siguiente paso será el Senado. De confirmarse la reforma, los tribunales y cuerpos policiales deberán adaptar protocolos para aplicar los nuevos agravantes y las medidas cautelares previstas.
Los efectos concretos sobre la delincuencia repetida, la percepción de seguridad y la carga procesal judicial permanecen abiertos: la reforma busca endurecer sanciones, pero sus defensores y detractores discrepan sobre si eso se traducirá en menos delitos o en más procedimientos y restricciones preventivas.
En lo político, la votación servirá como termómetro de la cohesión de la coalición y de la habilidad de PSOE para conciliar exigencias de socios distintos sin fracturar acuerdos clave.
La semana del 10 de febrero, el Pleno del Congreso debatirá y someterá la norma a votación; si recibe el visto bueno, continuará su tramitación en el Senado, donde aún pueden introducirse cambios de calado.












