Ceuta: IU exige a Sánchez transparencia y reunir al Consejo de Seguridad por los agujeros negros

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El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, pidió este 8 de agosto al Gobierno explicaciones completas sobre la crisis migratoria en Ceuta y reclamó un cambio en la política hacia Marruecos, que calificó de insuficiente tras los acontecimientos de finales de julio. Maíllo exige, entre otras medidas, la convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional y mayor transparencia sobre la actuación del Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

El líder de IU sitúa la urgencia de su demanda en las lagunas que, a su juicio, dejó la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma: preguntas sobre la capacidad de vigilancia y sobre la relación entre los servicios de inteligencia españoles y marroquíes. Para Maíllo, la magnitud del episodio —con graves consecuencias humanas— requiere respuestas oficiales y políticas claras.

Transparencia sobre inteligencia y fronteras

Maíllo señaló que existen «agujeros negros» en la versión oficial que deben aclararse. Planteó dos hipótesis: o bien los servicios marroquíes no compartieron información con el CNI, o bien el CNI no detectó un movimiento de hasta 70.000 personas pese a los recursos tecnológicos disponibles.

Ante esa incertidumbre, reclama la reunión urgente del órgano que coordina la seguridad nacional para revisar responsabilidades y activar protocolos. También reclamó que se facilite toda la información sobre las muertes y desapariciones registradas en la crisis, y que el Ejecutivo muestre más empatía institucional con las víctimas y sus familias.

Relaciones con Marruecos: ¿apaciguamiento o suma de resultados?

Para Maíllo, la estrategia de acercamiento seguida por el Ejecutivo —incluido el respaldo al plan marroquí para el Sáhara Occidental— se ha interpretado en Rabat como una señal de debilidad. Dijo que esa política no ha dado frutos y que ahora es necesario un giro que combine voluntad de vecindad con exigencias claras de respeto al derecho internacional y a los derechos humanos.

Además, alertó sobre la conveniencia de constituir un gabinete de crisis que coordine respuesta política y diplomática si se considera que se ha producido un ataque contra la integridad territorial de España. En su diagnóstico aparece también la supuesta falta de acuerdo entre ministerios como Interior y Defensa, lo que, a su juicio, refuerza la necesidad de coordinación centralizada.

  • Convocatoria del Consejo de Seguridad Nacional para analizar la gestión y responsabilidades.
  • Transparencia total sobre la actuación del CNI y el número de víctimas.
  • Revisión de la política exterior con Marruecos y exigencia de respeto a derechos humanos.
  • Debatir en el Congreso la exclusión de Marruecos de la organización del Mundial 2030.

La Monarquía, en el centro del debate

Maíllo criticó la actitud del Rey en torno a la crisis: valoró que Felipe VI haya expresado apoyo a Ceuta, pero consideró insuficiente su presencia física en la ciudad en un momento excepcional. El ministro Óscar López respondió que la visita real se producirá «cuando sea oportuno» y en coordinación con el Gobierno, según fuentes del PSOE.

El coordinador de IU también cuestionó el cambio de postura del Ejecutivo respecto al Sáhara Occidental y subrayó las tensiones internas en el PSOE entre militantes favorables a la causa saharaui y dirigentes con estrechas relaciones con Rabat.

Fútbol y responsabilidades internacionales

En el plano deportivo, Maíllo pidió que se abra el debate en el Congreso para evitar que Marruecos participe en la organización del Mundial de 2030 junto a España y Portugal. Argumenta que la comunidad internacional debe condicionar la celebración de grandes eventos a garantías sobre derechos humanos.

También criticó a la FIFA por decisiones pasadas y pidió que el Gobierno ejerza presión sobre el organismo para vetar candidaturas que, a su juicio, no respeten estándares mínimos. En sus declaraciones vinculó la posición de Rabat a apoyos internacionales que, según él, complican la respuesta política europea.

Las demandas de Maíllo llegan en un momento en que el Ejecutivo debe negociar tanto la gestión de la crisis humanitaria como el encaje diplomático con un país clave en materia migratoria y de seguridad. La discusión sobre responsabilidades, alianzas y posibles sanciones políticas está abierta y promete marcar la agenda parlamentaria y mediática en los próximos días.

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