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Marruecos ha presentado ahora una versión desarrollada de su propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental —inicialmente anunciada en 2007— en un momento en que la comunidad internacional presiona por soluciones diplomáticas. El texto, divulgado tras una reunión diplomática en Madrid a principios de febrero, fija un marco de autogobierno con fuertes garantías de soberanía para Rabat y plantea decisiones que pueden redefinir el papel de la ONU en el conflicto.
El documento, de unas 40 páginas, fue elaborado por tres consejeros próximos al rey Mohamed VI: Taieb Fassi-Fihri, Omar Azziman y Fuad Ali El Hima. Su aparición pública coincide con la exigencia del Consejo de Seguridad, expresada en la resolución 2797, de concreción sobre el futuro estatus del territorio.
Qué propone Marruecos y por qué importa ahora
La iniciativa combina un amplio autogobierno regional con la preservación de prerrogativas centrales. En la práctica, la oferta introduce mecanismos para la vuelta de refugiados y el desarme del Frente Polisario, pero condiciona la aprobación definitiva a un referéndum que alcanza todo el territorio marroquí, no solo el Sáhara Occidental. Esa fórmula altera el marco habitual de los procesos de autodeterminación y plantea interrogantes sobre su aceptabilidad internacional y local.
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- Competencias centrales: El Estado retiene defensa, seguridad, política exterior, moneda, nacionalidad y símbolos de soberanía.
- Autonomía regional: La región asumiría planificación territorial, turismo, pesca, sanidad, educación y otras políticas sociales, con capacidad normativas en esas materias.
- Jefatura regional: El presidente del gobierno regional sería nombrado por el rey y actuaría además como representante del Estado en el territorio.
- Parlamento regional: Asamblea unicameral con escaños por elección directa y otros designados por tribus reconocidas; contempla cupo femenino.
- Economía y fiscalidad: La región podrá recaudar impuestos territoriales, regalías y retener parte de los ingresos ligados a recursos (pesca, fosfatos, energías renovables).
- Retorno y seguridad: Se prevé un comité permanente para organizar el regreso de refugiados y un programa de desarme, desmovilización y reinserción de combatientes, excluyendo a autores de crímenes graves.
- Validación: El estatuto debe ser ratificado por referéndum en todo Marruecos y luego incorporado a la Constitución; incluye cláusula que niega un derecho de secesión.
- Supervisión internacional: El texto rechaza la existencia de una tutela externa permanente o mecanismos de supervisión internacionales continuada.
Puntos de fricción y dudas prácticas
La designación del jefe regional por el monarca es uno de los capítulos más polémicos. Desde la óptica de quien defiende una autonomía amplia, esa fórmula contradice el principio de elección directa y limita la soberanía política local.
Expertos en derecho internacional y gobernanza subrayan otro obstáculo: la debilidad de controles institucionales en Marruecos. Indicadores sobre separación de poderes e independencia judicial plantean dudas sobre la implementación efectiva de las garantías propuestas.
En el terreno económico, la exigencia de aval conjunto —regional y estatal— para inversiones extranjeras podría generar fricciones diplomáticas, especialmente con Argelia, actor con una postura histórica contraria a Rabat en este conflicto.
El factor humanitario y de seguridad
El plan fija un mecanismo para el retorno de las personas que viven en los campamentos de Tinduf (Argelia), estimadas en torno a 173.000 por organismos humanitarios, y prevé medidas para identificar beneficiarios. Sin embargo, los detalles operativos y los criterios de elegibilidad quedan relegados a negociaciones posteriores.
Sobre la seguridad, la propuesta incorpora un programa de desarme, desmovilización y reinserción del Polisario, condicionado a excluir a quienes hayan cometido crímenes de guerra o contra la humanidad. La viabilidad de un proceso así depende tanto de garantías de seguridad como de confianza mutua entre las partes.
Implicaciones legales y diplomáticas
Al plantear un referéndum nacional y al rechazar una supervisión internacional permanente, Marruecos transforma la disputa en una cuestión de derecho interno. Para la ONU y para actores que sostienen la necesidad de un proceso de autodeterminación supervisado internacionalmente, esa lógica representa un cambio sustancial.
Además, la inclusión del estatuto en la Constitución con cláusula de irreversibilidad dificulta cualquier futura reclamación por la vía de la secesión. Eso aumenta la probabilidad de rechazo por parte del Frente Polisario, que históricamente ha defendido la opción de la independencia.
Qué sigue
El documento llega en un momento de intensa diplomacia: la reunión en Madrid, copatrocinada por delegados estadounidenses y el enviado de la ONU para el Sáhara, intentó reactivar el diálogo entre Marruecos, el Polisario, Argelia y Mauritania. Ahora vendrá la fase de lectura internacional y la negociación técnica sobre puntos sensibles —retorno de refugiados, porcentaje de ingresos regionales, criterios de inversión— antes de cualquier paso constitucional o plebiscitario.
Si se mantiene la actual hoja de ruta, el debate principal ya no será solo sobre el contenido del estatuto sino sobre quién y cómo puede validar su cumplimiento en el tiempo.












