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La vía ciudadana para proponer leyes, la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), ha tenido un recorrido frustrado en esta legislatura: se inscribieron 42 propuestas, ninguna logró convertirse en ley y la más avanzada —la de regularización de personas migrantes— quedó desactivada cuando el Gobierno optó por un real decreto para abordar el asunto. El episodio subraya las limitaciones prácticas del mecanismo y sus consecuencias inmediatas para organizaciones y movimientos sociales.
De la inscripción al cajón: cómo funciona el proceso
Tras registrar una ILP, la Mesa del Congreso decide si la admite a trámite. Si supera ese filtro, los promotores deben reunir **500.000 firmas** válidas en plazos estrictos y utilizando pliegos oficiales. Superada la validación por la Junta Electoral, la iniciativa llega al Pleno para su toma en consideración y, en su caso, tramitación parlamentaria.
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En la práctica, el mecanismo tropieza en varias fases: la inadmisión por parte de la Mesa, dificultades logísticas para la recogida de apoyos y la exigencia de una técnica legislativa mínima. Como resultado, ninguna de las 42 iniciativas registradas en este mandato ha culminado en ley.
Por qué se rechazan tantas ILP
La Constitución limita los asuntos que la ciudadanía puede regular mediante ILP; quedan fuera materias como leyes orgánicas, tributos, presupuestos, tratados internacionales y prerrogativas de gracia. Además, son habituales las inadmisiones por motivos formales: falta de memoria económica, redacción jurídica deficiente, invasión de competencias autonómicas o presentación de textos heterogéneos y poco concretos.
La exigencia de recoger firmas en pliegos con datos personales, firmadas ante fedatarios y validadas una por una, añade una barrera logística que complica las campañas y provoca que muchas iniciativas caduquen sin reunir el número exigido.
| Estado | Cantidad | Temas representativos |
|---|---|---|
| Inadmitidas por la Mesa | 16 | Reformas sobre familia, veterinaria, acceso a la docencia, himno |
| Caducadas por falta de firmas | 7 | Antitabaco, agricultura, modificaciones del Código Civil |
| En fase de recogida | 10 | Cribado neonatal, aguas, educación, haciendas locales |
| Llegaron al Pleno | 4 | Ratios de enfermería, dependencia, regularización de migrantes, tauromaquia |
Qué iniciativas avanzaron y qué les pasó
Cuatro ILP llegaron a debatirse en el Pleno, pero no culminaron en una norma aprobada por la Cámara. Entre ellas, la propuesta que establece ratios mínimas de enfermeras por habitante obtuvo la toma en consideración y recibió presiones sindicales para que los grupos la lleven hasta la aprobación final.
Otra ILP histórica en trámite es la que busca cambios en el régimen de atención a la dependencia y en la participación en costes de prestaciones; fue tomada en consideración pero no prosperó más en este periodo. La ILP que planteaba una regularización extraordinaria de personas extranjeras alcanzó incluso la presentación de enmiendas parciales, pero quedó desdibujada cuando el Ejecutivo aprobó por decreto medidas con el mismo objetivo.
Cabe recordar también la ILP registrada contra la consideración de la tauromaquia como patrimonio cultural, que fue sometida a votación en el Pleno y rechazada con los votos en contra de PP y Vox y la abstención del PSOE.
Iniciativas relevantes en fases previas
Algunas propuestas siguen en la fase de recogida de apoyos: hay iniciativas sobre la regulación del cribado neonatal universal, cambios en leyes locales y modificaciones en materias civiles y educativas. También hay una ILP sobre protección integral contra el maltrato a personas mayores que recibió apoyo institucional y solicitó una prórroga para terminar de recabar firmas.
Otra pieza importante es la ILP registrada en 2016 para implantar una prestación mínima compatible con el actual Ingreso Mínimo Vital (IMV): aunque parte de su contenido se incorporó al ordenamiento, la iniciativa original aún espera su presentación y primer debate en el Pleno.
Implicaciones y lectura práctica
El balance de esta legislatura muestra que, más allá del valor simbólico de la ILP como herramienta de participación, su eficacia depende tanto de requisitos formales como de decisiones políticas. Cuando el Gobierno elige la vía del real decreto para abordar temas que ya están en tramitación popular, la ILP puede quedar neutralizada.
Para organizaciones y colectivos esto supone dos retos: mejorar la técnica legislativa y la logística de recogida de firmas, y calibrar si una iniciativa ciudadana tendrá mayor impacto por la vía parlamentaria o presionando para cambios normativos del Ejecutivo. En cualquier caso, la experiencia reciente confirma que la ILP es un instrumento con potencial democrático real, pero con importantes obstáculos procedimentales que condicionan su capacidad de transformación legislativa.












