Mostrar resumen Ocultar resumen
En Cortina d’Ampezzo, una joven española convirtió una larga lucha médica en un momento de triunfo discreto: Iraide Rodríguez, 17 años, completó su primera prueba en unos Juegos Paralímpicos pese a unas condiciones de nieve que complicaron la carrera. Su presencia en la pista resume por qué la cita actual importa: no solo mide resultados deportivos, sino la supervivencia de un proyecto de rehabilitación convertido en rendimiento internacional.
En la pista de Tofane las caídas se multiplicaron —catorce en total en el Gigante, cinco en su categoría— y la nieve blanda puso a prueba la pericia de las competidoras. Aun así, la madrileña logró cruzar la meta y firmó un undécimo puesto entre 16 inscritas (3:11.26), un dato que, dado el contexto, la familia interpreta como victoria.
Una historia marcada por la salud y el deporte
La llegada hasta este punto es producto de años de esfuerzo. Iraide nació con un infarto medular a las 24-48 horas de vida que le impidió caminar y que obligó a largos tratamientos: estancias en centros especializados, intervenciones y un trabajo constante para fortalecer la parte superior del cuerpo.
Convocadas contra Eslovenia: Bucsa, Kaitlin Quevedo, Leyre Romero, Guio Maristany y Sara Sorribes
Ahorra tiempo, dinero y limpieza cocinando una comida o cena saludable en una sola sartén
Sus padres recuerdan los meses en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y la decisión de usar el deporte como herramienta de recuperación: natación, ciclismo, triatlón, atletismo, tenis y, sobre todo, esquí adaptado fueron parte de esa terapia que se volvió vocación.
Desde los tres años en pista y con solo siete ya manejando el monoesquí de forma autónoma, Iraide ha ido escalando hasta competir internacionalmente. Debutó fuera de España a los 16 y obtuvo un segundo puesto en una prueba FIS en Austria. Actualmente integra los Equipos de Promesas Allianz de Deportes de Invierno y el programa de Cofidis de ciclismo, y compagina entrenamientos con el Bachillerato Internacional que cursa online.
- Edad: 17 años.
- Modalidad: monoesquí (Gigante y Slalom).
- Resultado hoy: 11ª de 16 (Gigante).
- Situación académica: finaliza Bachillerato Internacional; EBAU prevista en abril.
- Convocatoria a los Juegos: invitación bipartita de la FIS y del Comité Paralímpico Internacional.
Su viaje a Cortina incluía el recuerdo de una larga operación de columna; su madre llevaba consigo un rosario que había estado presente en aquel momento clave. Para la familia, llegar a verla competir —y terminar la manga— era la culminación de mucho trabajo: “Detrás de un minuto en la pista hay años de esfuerzo”, apunta su padre.
Estrenos paralímpicos: más nombres españoles en la pista
La sesión de Gigante también marcó el debut en Juegos de otras parejas españolas. Entre ellas, Alejandra Requesens y su guía Victoria Ibáñez finalizaron undécimas en la categoría de discapacidad visual (15 parejas en liza). Ambas destacaron la mezcla de nervios y orgullo que supone competir por primera vez bajo la presión de los grandes eventos.
Varios corredores sufrieron salidas de pista o caídas en una jornada complicada —casos como los de Audrey Pascual o María Martín-Granizo fueron algunos ejemplos— lo que subraya la dificultad añadida por el estado del terreno.
Qué sigue y por qué importa
Iraide volverá a competir el sábado en el Slalom, donde espera pulir errores y ganar experiencia pensando ya en objetivos a más largo plazo: los Juegos de 2030 en los Alpes franceses. Para ella y su entorno, esta participación es mucho más que un resultado: es una confirmación de que la rehabilitación puede virar hacia la alta competición.
El valor del día trasciende la clasificación: reafirma el papel del deporte adaptado como instrumento de inclusión y recuperación, y pone sobre la pista a una generación joven que mira a París, Milán-Cortina y, con la vista puesta más lejos, a los Alpes del 2030.












