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Greenpeace ha presentado alegaciones al proyecto que reforma el Reglamento General de Costas, reclamando un giro urgente desde soluciones rígidas hacia la recuperación de ecosistemas que protejan el litoral. La demanda llega tras la reciente sucesión de borrascas que ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de playas, dunas y zonas urbanas frente a inundaciones y subida del nivel del mar.
Transición hacia una resiliencia costera
La organización plantea que la nueva normativa no se limite a regular usos, sino que sirva como instrumento para reducir riesgos climáticos mediante la restauración de elementos naturales capaces de amortiguar temporales.
En su escrito, Greenpeace propone reemplazar muros y espigones por estrategias que favorezcan la recuperación de dunas, marismas y praderas submarinas, ecosistemas que actúan como barreras vivas frente al oleaje y las inundaciones.
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Qué pide Greenpeace y por qué importa ahora
El plan de alegaciones incluye medidas concretas dirigidas a garantizar seguridad y conservar funciones ecológicas. Su urgencia se basa en la mayor frecuencia e intensidad de episodios extremos que ya están dañando infraestructuras y poniendo en riesgo comunidades costeras.
- Priorizar las Soluciones Basadas en la Naturaleza: reemplazar respuestas temporales de ingeniería por restauración ecológica.
- Deconstrucción planificada: retirar o reubicar infraestructuras en primera línea antes de que las tormentas las destruyan de forma desordenada.
- Suspensión de proyectos en zonas inundables: paralizar nuevas urbanizaciones hasta que se incorporen proyecciones climáticas a largo plazo.
- Gestión climática de concesiones: valorar el impacto del cambio climático al decidir la permanencia en el dominio público marítimo-terrestre.
- Prohibición de urbanizar en terrenos dependientes de obras estructurales: evitar que se habiliten suelos como urbanizables cuando su seguridad depende únicamente de diques u otras barreras artificiales.
Medida y efecto — tabla resumida
| Medida propuesta | Impacto esperado |
|---|---|
| Restauración de dunas y humedales | Reducción del impacto del oleaje, mayor protección natural y recuperación de biodiversidad costera. |
| Retirada de infraestructuras en primera línea | Menos daños durante temporales y menor coste a largo plazo por reparaciones y rescates. |
| Evaluación climática previa a concesiones | Decisiones más seguras y sostenibles sobre usos del dominio público marítimo-terrestre. |
| Bloqueo de urbanismo en zonas inundables | Prevención de nuevas exposiciones al riesgo y protección de vidas y patrimonio. |
María José Caballero, responsable de la campaña de Costas en Greenpeace, advierte que las soluciones basadas en estructuras rígidas están demostrando su limitación: los daños son cada vez mayores y las defensas artificiales no garantizan la seguridad a futuro, por lo que urge una retirada ordenada y planificada.
Marco jurídico y participación pública
Entre las observaciones remitidas figura la exigencia de incorporar el principio de no regresión ambiental, que impide reducir los estándares de protección ya alcanzados. Greenpeace también reclama un uso preciso del lenguaje legal en el texto final para evitar interpretaciones laxas que puedan debilitar las medidas.
La organización solicita además mecanismos reales de participación ciudadana y una cooperación efectiva entre administraciones, de modo que los planes locales de adaptación surjan con aportes técnicos y sociales suficientes.
En conjunto, la propuesta plantea que la reforma del Reglamento de Costas actúe como una herramienta estratégica de adaptación climática: no solo para ordenar el uso del litoral, sino para restaurarlo, reducir riesgos y proteger a las comunidades costeras en las próximas décadas.












