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La presentación de BTS como septeto en la Plaza Gwanghwamun de Seúl se convirtió esta noche en un acontecimiento global: primer concierto completo del grupo tras más de tres años, retransmitido en directo para millones de espectadores. El retorno no solo marca el lanzamiento de su nuevo álbum, sino que también puso en el centro de la capital una mezcla de tradición coreana y producción audiovisual a gran escala.
Un concierto pensado para verse desde cualquier parte del mundo
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El espectáculo comenzó pasadas las 20:00 hora local y atrajo a decenas de miles de personas que ocuparon la plaza frente al palacio Gyeongbokgung y sus aledaños. Al mismo tiempo, la emisión en Netflix permitió que la actuación llegara a públicos internacionales en más de 190 países.
La puesta en escena unió motivos tradicionales —con bailarines y vestuario inspirado en la cultura coreana— con recursos visuales modernos que transformaban el escenario durante las canciones. Cámaras en múltiples ángulos mostraron tanto a los artistas como a la multitud, ofreciendo una sensación de escala y de interacción directa con el público.
El regreso y el nuevo proyecto
La noche sirvió para presentar material del álbum Arirang, cuyo primer corte en vivo fue la enérgica «Body to Body«. El repertorio combinó temas nuevos con éxitos que han definido al grupo a nivel mundial, creando un hilo entre su evolución artística y su identidad cultural.
- Hora y lugar: 20:00 (hora local) en la Plaza Gwanghwamun, frente al palacio Gyeongbokgung.
- Alcance de la transmisión: emisión en directo a través de Netflix en más de 190 países.
- Asistencia presencial: decenas de miles de seguidores en la plaza y zonas circundantes.
- Teatro visual: mezcla de elementos tradicionales coreanos y montaje audiovisual dinámico.
- Repertorio destacado: canciones de Arirang junto a éxitos como “Dynamite” y “Mic Drop”.
En escena, los siete miembros se dirigieron al público con palabras de agradecimiento y emoción por el reencuentro, en coreano e inglés. El momento fue celebrado con miles de luces —los denominados lightsticks— que cambiaban de color a lo largo del espectáculo.
Logística, seguridad y efecto urbano
La envergadura del evento exigió un fuerte despliegue logístico en el centro de Seúl. Las autoridades regulaban accesos, ajustaron el transporte público en estaciones cercanas y dispusieron puestos de atención médica para atender la gran afluencia.
El entorno del palacio se llenó no solo de asistentes en la calle, sino también de espectadores que siguieron la función desde edificios y espacios habilitados con pantallas. Esa presencia masiva transformó el tejido urbano por varias horas y concentró la actividad en uno de los puntos históricos de la ciudad.
Si bien la actuación marca la primera presentación conjunta del grupo desde 2022, su alcance y formato subrayan también una apuesta por unir patrimonio cultural y entretenimiento pop en un formato pensado para audiencias globales.
El regreso de BTS a un escenario como Gwanghwamun y su transmisión internacional por Netflix convierten este concierto en una referencia reciente para el cruce entre música comercial y proyección cultural de Corea del Sur.












