Almodóvar elige a una chica de Lanzarote

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Con el estreno de Amarga Navidad previsto para el 20 de marzo, Lanzarote vuelve a situarse en el mapa cinematográfico: sus paisajes volcánicos no son solo decorado, sino un personaje que interviene en la trama. El regreso de Pedro Almodóvar al cine en castellano refuerza el interés por los lugares donde se rodó y plantea consecuencias reales para la isla, desde el turismo hasta la conservación del entorno.

Playa del Golfo: una paleta fuera de lo común

En la costa oeste, la conocida como Playa del Golfo (o Chiclo) ofrece una combinación visual difícil de encontrar: una laguna de tono verdoso junto a arenas negras que proceden de antiguas erupciones. Esa mezcla cromática llamó la atención de Almodóvar y aparece en varias secuencias de la película.

El acceso a la playa está regulado: es un espacio protegido y solo se puede llegar a pie desde el aparcamiento cercano. El mirador del Charco proporciona la mejor vista panorámica; los amaneceres y atardeceres realzan los contrastes.

La Geria: viñedos que brotaron de la ceniza

Entre Yaiza y Tías, el paisaje vitivinícola de La Geria es uno de los más peculiares de Europa. Aquí las cepas se cultivan en hoyos abiertos en la ceniza volcánica y protegidas por pequeños muros semicirculares.

Las escenas rodadas en esta zona muestran la relación estrecha entre la actividad humana y un terreno modelado por las erupciones del siglo XVIII. La uva malvasía, emblemática de la isla, es fruto de esa adaptación.

Una carretera entre conos: la LZ-56

La LZ-56 atraviesa parte del Parque Natural de los Volcanes y ofrece un recorrido cinematográfico: llanuras de picón, conos volcánicos y horizontes rojos y negros que han servido de telón para varios planos. El trayecto conecta con el Parque Nacional de Timanfaya, donde aún se perciben las consecuencias térmicas del subsuelo activo.

  • Playa del Golfo: acceso a pie, mejor en amanecer/atardecer.
  • La Geria: bodegas y viñedos en ceniza volcánica; ideal para catas.
  • LZ-56: ruta panorámica por el Parque Natural de los Volcanes.
  • La Asomada / La Cabaña: villa con vistas al Atlántico usada como refugio de las protagonistas.
  • Lagomar: cueva-restaurante y espacio diseñado por César Manrique.
  • Palacio de Ico: hotel-boutique en Teguise, base del equipo de rodaje.

La casa de las protagonistas: La Cabaña

El refugio en el que se instala el personaje de Elsa está en la zona de La Asomada. La propiedad, conocida como La Cabaña, respeta la estética tradicional de la isla: volúmenes blancos y ventanas que enmarcan el mar y el terreno volcánico.

Con tres dormitorios y piscina, la villa aparece como lugar de introspección en la película y funciona también como punto estratégico para explorar volcanes cercanos, incluida la Casa Museo de José Saramago y el volcán El Cuervo.

Lagomar: la cueva de los cócteles

Diseñado por César Manrique y Jesús Soto sobre una antigua cantera, Lagomar es una intervención arquitectónica que mezcla roca y espacios interiores. La construcción ganó fama internacional —incluso vinculada a la figura de Omar Sharif por historias locales— y mantiene hoy un restaurante y un bar oculto entre paredes de lava.

Es un lugar con historia y atractivo turístico propio, y aparece en la ruta de localizaciones que genera interés tras el estreno.

César Manrique: huella indeleble en la isla

El legado de César Manrique marca la identidad visual de Lanzarote. Sus intervenciones —Jameos del Agua, Mirador del Río, la Fundación en Tahíche— mezclan arte y naturaleza y sirven de telón para escenas y ambientes de la película.

Almodóvar ha reconocido en entrevistas que el trabajo de Manrique ayudó a conformar la percepción única de la isla, algo que el público puede identificar en pantalla.

Dónde comía el equipo: Palacio de Ico

El equipo artístico y técnico estableció su base en el hotel Palacio de Ico, en Teguise. Este establecimiento, instalado en una casa señorial del siglo XVII, apuesta por la tranquilidad y por una oferta gastronómica basada en producto local.

El chef Víctor Valverde, formado con referentes de la alta cocina, dirige una propuesta que ha recibido reconocimientos y se nutre de ingredientes de la isla: mariscos locales, quesos y productos de la costa.

El uso de Lanzarote como plató tiene consecuencias concretas: puede impulsar visitas y reservas, pero también exige responsabilidad. Los parajes mostrados en pantalla son espacios protegidos y su conservación depende de los visitantes y las políticas locales.

Si te interesa seguir los pasos de la película, ten en cuenta estas recomendaciones prácticas:

  • Respeta las señales y los accesos restringidos en espacios naturales.
  • Visita bodegas con cita previa para probar la malvasía sin perturbar los viñedos.
  • Planifica rutas en coche y deja tiempo para recorrer a pie los miradores.
  • Evita horarios punta en lugares frágiles como Playa del Golfo.

Almodóvar no es el primero en fijarse en Lanzarote, pero su último trabajo vuelve a poner la isla en primer plano. Más allá del brillo del estreno, el desafío será equilibrar la llegada de nuevos visitantes con la protección de los paisajes que convierten a Lanzarote en un escenario cinematográfico irrepetible.

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