Mostrar resumen Ocultar resumen
El Cabildo de Tenerife ha aprobado una partida cercana a 7 millones de euros destinada a reforzar la prevención y la respuesta frente a los incendios forestales durante los próximos dos años. La decisión llega tras el gran fuego de 2023 y busca reducir riesgos en la temporada de mayor peligro, con implicaciones directas para la seguridad de la población, la biodiversidad y la actividad turística.
Cómo se distribuye la inversión y qué cubre
El paquete económico se articulará en dos ejercicios y contempla tanto contratación de personal como adquisición de medios materiales y tecnológicas de vigilancia. El objetivo explícito es reforzar el operativo de verano —cuando las condiciones de sequía y calor aumentan la probabilidad de siniestros— y mantener medidas preventivas durante todo el año si es necesario.
| Año | Asignación aproximada | Destino principal |
|---|---|---|
| Primer año | 3,2 millones de euros | Refuerzo de brigadas y vigilancia |
| Segundo año | 3,6 millones de euros | Mantenimiento y tecnología preventiva |
| Total | ≈ 7 millones de euros | Prevención y respuesta ante incendios |
Operativo especial de verano: qué cambiará
El dispositivo comenzará en junio y se extenderá hasta finales de octubre, el periodo de máxima exposición por temperaturas extremas y baja humedad. La actuación combinará los recursos del Cabildo con apoyos externos para ampliar la capacidad de detección y respuesta.
Entre las medidas previstas figuran el aumento de brigadas especializadas, mayor patrullaje y la incorporación de sistemas de vigilancia que permitan localizar focos en fases iniciales. Además, el contrato contempla la posibilidad de prórroga para asegurar continuidad en las tareas preventivas.
- Refuerzo de personal especializado en extinción.
- Mejora en detección temprana y comunicaciones.
- Coordinación ampliada entre cuerpos de emergencia.
- Apoyo operativo bajo la operación Prometeo con el Ministerio de Defensa.
Prevención con criterios ambientales
El Cabildo insiste en que las intervenciones tendrán en cuenta la conservación del entorno: se incorporarán materiales reciclados en algunas obras y técnicas de gestión forestal menos agresivas para la biodiversidad. La estrategia busca armonizar seguridad y protección ambiental, con la mirada puesta en los efectos del cambio climático.
Expertos y responsables insulares señalan que las olas de calor y la sequía exigieron replantear protocolos para que las actuaciones reduzcan la vulnerabilidad del territorio sin sacrificar la integridad de los ecosistemas.
Simulacro en La Guancha y evaluación de infraestructuras críticas
Como parte de las pruebas operativas se realizará un simulacro en La Guancha, en una zona donde el monte y los núcleos urbanos se solapan. En el ejercicio participarán unidades especializadas, entre ellas efectivos de Brifor y bomberos municipales, con el objetivo de testar coordinación y tiempos de reacción.
Las autoridades usarán el ensayo para analizar el posible impacto sobre infraestructuras críticas y para detectar puntos débiles en los protocolos que puedan corregirse antes de una emergencia real.
Otras partidas aprobadas por el Cabildo
Además del plan contra incendios, el Consejo de Gobierno autorizó inversiones en movilidad, industria y agricultura. Algunas de las iniciativas más relevantes son:
- Ampliación del proyecto del Intercambiador de Los Cristianos y soterramiento de la avenida Chayofita en Arona.
- Modernización y mejoras en el Polígono de Güímar para reforzar infraestructuras y seguridad jurídica.
- Ayudas agrícolas por más de 272.000 euros para combatir la polilla guatemalteca de la papa y mejorar suelos y prácticas sostenibles.
- Rehabilitación del firme de la TF-1 entre Santa Cruz de Tenerife y Güímar, con una inversión superior a los 16 millones de euros.
El paquete busca, en conjunto, mejorar la resiliencia de la isla: no solo frente al fuego, sino también en movilidad, actividad económica y producción agrícola.
Qué significa esto para residentes y visitantes
En el corto plazo, los refuerzos implican mayor presencia de equipos de emergencia y medidas preventivas visibles durante el verano, lo que puede traducirse en una reducción del riesgo en zonas sensibles. Para los sectores vinculados al turismo y la agricultura, un operativo eficaz supone menor probabilidad de interrupciones y daños.
A medio y largo plazo, la intención es que la combinación de vigilancia, formación, obras y criterios ambientales reduzca la frecuencia y gravedad de los incendios, aunque los responsables admiten que la adaptación será progresiva y dependerá también de factores climáticos fuera del control local.
En definitiva, la inversión aprobada por el Cabildo pretende convertir el aprendizaje del incendio de 2023 en medidas concretas: más medios humanos y técnicos, protocolos ensayados en campo y un enfoque preventivo que integra conservación y adaptación al cambio climático.












