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Un óleo de Banksy que recrea su famosa imagen de la niña con el globo rojo en forma de corazón se adjudicó este miércoles en Nueva York por 17,9 millones de dólares. La venta, celebrada en la tienda insignia de Tiffany & Co. en la Quinta Avenida, confirma que la obra del artista urbano mantiene atractivo comercial pese a la polémica sobre su identidad.
La puja tuvo lugar en un espacio privado en el décimo piso del edificio y se resolvió tras ocho minutos de ofertas competitivas. La casa organizadora, Fair Warning, comunicó que el comprador fue un coleccionista estadounidense que prefirió permanecer en el anonimato.
Loïc Gouzer, director de Fair Warning, es una figura conocida en el mercado del arte contemporáneo: fue parte del equipo que colocó en subasta el Salvator Mundi atribuido a Leonardo da Vinci, vendido por 450 millones de dólares en 2017. Su implicación subraya el interés institucional por situar a Banksy en circuitos de alto valor.
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- Precio de adjudicación: 17,9 millones de dólares.
- Ubicación: tienda Tiffany & Co., Quinta Avenida, Nueva York (venta en club privado, décimo piso).
- Casa de subastas: Fair Warning, dirigida por Loïc Gouzer.
- Comprador: coleccionista estadounidense anónimo.
- Procedencia de la obra: pertenece a la serie Crude oils, en la que Banksy reutiliza lienzos encontrados.
De grafiti a objeto cotizado
La figura de la niña que pierde su globo apareció por primera vez como grafiti en Londres en 2002 y con el tiempo se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles del artista. Obras derivadas de esa misma imagen han alcanzado cifras destacadas: en 2021, una pieza triturada durante una subasta en Sotheby’s —conocida como Love is in the Bin— se vendió por 25,4 millones de dólares, récord para Banksy.
La obra ahora subastada forma parte de la serie Crude oils, en la que Banksy trabaja sobre cuadros de segunda mano. A partir de esos soportes, transforma paisajes y escenas clásicas para introducir comentarios contemporáneos; entre las piezas más llamativas figuran reproducciones de los nenúfares de Monet con carros de la compra en el agua y una madona acompañada de un iPod.
Qué significa esta venta para el mercado
El acceso de The Wall Street Journal al acto habla de la discreción controlada del evento: en el salón había alrededor de 70 invitados. Ese público, según la propia casa de subastas, incluía a coleccionistas jóvenes vinculados al sector tecnológico y a compradores atraídos por la dimensión reivindicativa del artista.
En marzo, la agencia Reuters publicó que Banksy podría ser Robin Gunningham, una identidad que ni el artista ni sus representantes han confirmado. Aun así, especialistas como Gouzer creen que la demanda por la obra de Banksy seguirá alimentada por ese cruce entre cultura callejera, mercado de alto nivel y nuevas generaciones de coleccionistas.
Las consecuencias prácticas: las ventas recientes refuerzan el valor de piezas con procedencias peculiares y aumentan la atención sobre autenticidad, conservación y exposición de obras originalmente concebidas para la calle.
En los próximos meses conviene seguir tres señales: la evolución de los precios en subastas relacionadas con arte urbano, la aparición de ventas privadas que marquen tendencias y la manera en que instituciones y galerías integran piezas de procedencia no convencional en circuitos oficiales.












