Mostrar resumen Ocultar resumen
Esta semana Madrid acoge la Conferencia Ministerial por la Cultura Palestina, un foro que reúne a gobiernos y expertos para articular una respuesta internacional frente a la pérdida masiva de patrimonio en Gaza y Cisjordania. El encuentro, impulsado por los ministerios de Cultura de España y Palestina, pretende traducir diagnósticos técnicos en acciones concretas para preservar memoria, bienes culturales y tejidos artísticos.
En la inauguración, Nayef Al‑Fayed, subdirector del área cultural de la Unesco, presentó datos que subrayan la magnitud del daño: según sus estimaciones, el 76 % de los bienes culturales de Gaza resultaron afectados, por un valor que supera los 183 millones de dólares. Ese balance, insistió, obliga a una respuesta coordinada de la comunidad internacional.
Verificación sobre el terreno y prioridades inmediatas
La Unesco combinó imágenes satelitales con inspecciones físicas realizadas en octubre de 2025 durante el alto el fuego. El resultado: daños constatados en 164 sitios, entre edificios patrimoniales, archivos y centros culturales. Al‑Fayed defendió la necesidad de apoyo técnico y financiero para detener pérdidas adicionales y facilitar la recuperación del sector cultural.
Listado de periodistas de Interior, poco afortunado; Sánchez asegura respeto a independencia mediática
Cinturón de peso medio en juego: Imavov confirma pelea ante Sean Strickland
La conferencia funciona, en la práctica, como un intento de convertir esa verificación en proyectos operativos: desde estabilizar estructuras dañadas hasta proteger colecciones móviles y digitalizar archivos que hoy corren riesgo.
En paralelo a las sesiones ministeriales, el debate público arrancó el martes con el Ágora Ciudadana por la Cultura Palestina, donde artistas y profesionales del sector compartieron iniciativas sobre patrimonio, memoria y derechos culturales.
Voces desde el terreno: cine, registro y riesgo
El cineasta palestino Basel Adra —ganador del Óscar al mejor documental por ‘No Other Land’ (2024)— participó en la apertura para explicar por qué el registro audiovisual es una forma de activismo y testimonio. Adra señaló que documentar la realidad en Gaza entraña un alto riesgo personal y recordó que la destrucción de elementos culturales no empezó solo en octubre: «La pérdida de archivos, escuelas y universidades llevaba tiempo gestándose», afirmó.
El ministro de Cultura palestino, Emad Hamdan, habló en términos tajantes sobre el carácter del daño: no lo definió únicamente como violencia, sino como un intento de borrado cultural que, en sus palabras, equivale a un genocidio también dirigido contra la memoria colectiva.
En escenas de la conferencia se hizo evidente la tensión entre la urgencia humanitaria y las tareas de conservación a largo plazo: proteger bienes inmuebles, garantizar el acceso a fondos y asegurar la salvaguarda digital de colecciones dispersas.
Dimensión humanitaria y cultural del conflicto
En su intervención, el ministro Hamdan aportó cifras que sitúan la crisis en términos humanos y materiales: alrededor de 73.000 fallecidos, millones de personas desplazadas y la destrucción de cerca del 77 % de las viviendas en la Franja, según sus declaraciones. Subrayó además los ataques reiterados contra mezquitas e iglesias y contra instituciones como teatros, cines, museos y bibliotecas.
Ernest Urtasun, presente en el foro, pidió una reacción «coordinada y eficaz» de las cerca de treinta delegaciones que participan y rechazó la idea de permanecer impasibles ante lo que definió como una tentativa deliberada de borrar el patrimonio milenario palestino.
- Análisis de daños: identificación y priorización de intervenciones urgentes.
- Protección del patrimonio: medidas para evitar saqueos, degradación y pérdida irreversible.
- Artes y literatura: apoyo a prácticas culturales vivas que sostienen la identidad.
- Cine palestino: seguridad para creadores y preservación de archivos audiovisuales.
- Transformación digital: digitalización de fondos y creación de repositorios seguros.
- Estrategias sectoriales: planificación de recuperación a medio y largo plazo.
Las sesiones ministeriales, celebradas a puerta cerrada en el Museo del Prado y el Reina Sofía, buscan traducir esa agenda en compromisos concretos: programas de financiación, asistencia técnica y protocolos de intervención rápida.
Sin embargo, los participantes reconocen retos prácticos y políticos: acceso seguro a zonas afectadas, coordinación entre donantes, y la necesidad de garantizar que la ayuda llegue a instituciones locales y no se quede en promesas diplomáticas.
Para la Unesco y para muchas delegaciones presentes, la protección del patrimonio no es un tema accesorio: forma parte de la respuesta humanitaria y del esfuerzo por preservar la identidad y la memoria de comunidades que han sufrido desplazamientos masivos. El resultado de esta conferencia podría marcar qué proyectos reciben apoyo internacional y cómo se organiza la recuperación del sector cultural palestino en los próximos años.












