Búsqueda intensificada de 40 barcos españoles de época de Colón en República Domincana por La Unesco

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Hallazgos preliminares en el lecho marino frente a La Isabela han encendido una nueva alerta entre arqueólogos y autoridades: los resultados iniciales de dos campañas subacuáticas apuntan a vestigios que podrían vincularse al primer asentamiento fijo europeo en América, y en 2027 se decidirá si se financia la excavación definitiva. La noticia importa hoy porque confirmaciones científicas y decisiones de financiación en los próximos meses pueden cambiar la gestión del patrimonio y la narrativa histórica de la era colombina.

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura ha calificado como «alentadores» los hallazgos detectados por una misión conjunta entre España y la República Dominicana orientada a localizar embarcaciones hundidas en la bahía que sirvió como base a las expediciones de Cristóbal Colón. Según la oficina regional de la Unesco en La Habana, el proyecto no solo aporta datos arqueológicos, sino que también está reforzando las capacidades técnicas dominicanas para investigar y conservar restos en su entorno natural.

Las dos misiones subacuáticas realizadas en 2024 y 2026 han localizado múltiples anomalías en el fondo marino. Alejandro Gumá Ruiz, oficial de Cultura de la oficina regional, explicó que estas irregularidades —más de cuarenta— pueden corresponder tanto a restos de naves como a otras formaciones geológicas; solo la fase de excavación permitirá diferenciarlas con certeza.

  • Participantes clave: instituciones de México (INAH), Argentina (Secretaría de Cultura de la Nación), España (Universidad de Cádiz, Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz —CAS— y Museo ARQUA) y la Universidad de California, junto con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación (AECID).
  • Fechas relevantes: campañas exploratorias en 2024 y 2026; comisión mixta para decidir financiación en los primeros meses de 2027; excavaciones condicionadas a ese fallo presupuestario.
  • Marco legal: cualquier eventual hallazgo estaría protegido por la Convención de 2001 sobre el Patrimonio Cultural Subacuático, que prioriza la preservación in situ.

Qué podría revelarse y por qué importa

Entre las posibilidades barajadas por los expertos figuran restos vinculados al segundo viaje de Colón en 1493, pero también materiales procedentes de naufragios posteriores, entre los siglos XVI y XVIII, un periodo con intensa actividad marítima en la región. La confirmación de restos datados en el siglo XV tendría impacto directo en la interpretación del comienzo de la presencia europea permanente en el continente.

Recreación de embarcaciones de la época de Colón navegando en aguas del Caribe
El segundo viaje de Colón en 1493 transportó múltiples naves hacia las Antillas.

Además del valor científico e histórico, los descubrimientos tendrían consecuencias prácticas: alimentarían el expediente para la candidatura a Patrimonio Mundial de La Isabela —la República Dominicana ya cuenta con la Ciudad Colonial de Santo Domingo inscrita desde 1990— y condicionarían políticas de conservación, gestión turística y legislación nacional sobre protección subacuática.

Clima, conservación y riesgos

Los especialistas advierten que el patrimonio sumergido no solo corre la amenaza del tiempo sino también la del clima. La acidificación del océano y la mayor frecuencia de eventos extremos como huracanes degradan materiales y complican la conservación in situ. Por eso, según Gumá, es imprescindible integrar estrategias de mitigación climática con planes culturales de detección y manejo del patrimonio.

Otro riesgo señalado por los expertos es la actividad de cazatesoros y la laguna normativa en algunos países. La jornada internacional dedicada por primera vez al Patrimonio Mundial Subacuático busca precisamente sensibilizar a las autoridades sobre la necesidad de marcos legales que impidan saqueos y promuevan la protección científica.

En los próximos meses la atención está puesta en la comisión mixta entre España y la Unesco que evaluará si hay recursos suficientes para llevar a cabo la excavación decisiva en 2027. De prosperar, la intervención podría ofrecer pruebas directas sobre la cronología de los primeros asentamientos europeos en América y, al mismo tiempo, marcar un precedente en la gestión colaborativa del patrimonio subacuático.

Mientras tanto, investigadores y autoridades insisten en un mensaje claro: cualquier descubrimiento deberá tratarse desde la preservación y el rigor científico para que, más allá del titular, su valor cultural se conserve para las generaciones futuras.

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