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Tras semanas de precipitaciones intensas, los bosques de España muestran una recuperación notable en su humedad y una caída del estrés hídrico; esa mejora, ahora cuantificable a escala nacional, puede reducir el riesgo de incendios y mejorar la disponibilidad de agua en el corto plazo. Investigadores del CREAF han ampliado herramientas que permiten ver con detalle cómo el agua vuelve a los suelos y a los acuíferos, información clave para gestores y comunidades afectadas por la sequía.
Modelos que conectan lluvia, suelo y vegetación
La plataforma ForestDrought, desarrollada por el CREAF, simula la interacción entre el clima, la estructura del terreno y la vegetación para estimar la humedad del suelo y el estrés hídrico de las plantas. Hasta ahora operativa en Cataluña, la herramienta se ha desplegado a escala estatal y proporciona mapas diarios sobre cómo se distribuye el agua en el paisaje.
El sistema integra datos meteorológicos de agencias como AEMET, SMC, MeteoGalicia y la RIA, junto con información del Inventario Forestal Nacional, modelos de relieve y datos LiDAR. El resultado son estimaciones continuas del contenido de agua en el suelo y de la humedad del combustible vivo, parámetros esenciales para evaluar el riesgo de incendios.
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Meteoland: clima diario incluso donde no hay estaciones
Meteoland complementa a ForestDrought aportando series diarias de variables climáticas —temperatura, precipitación, humedad relativa, viento, radiación y evapotranspiración potencial— interpoladas para todo el territorio. La aplicación incluye además una estimación de la incertidumbre, útil para trabajos científicos y decisiones operativas.
Según Víctor Granda, científico de datos del CREAF, estas herramientas permiten “seguir de forma exhaustiva la relación entre bosque y agua”, lo que facilita a administraciones y equipos de extinción anticipar zonas más vulnerables.
Qué cambia para ciudadanos y gestores
Las lluvias recientes han provocado un aumento generalizado de la humedad del suelo y una recarga apreciable de acuíferos en muchas cuencas. Eso tiene efectos directos y medibles:
- Reducción temporal del riesgo de incendios en amplias áreas gracias a la menor combustibilidad de la vegetación.
- Mejora de caudales en ríos y arroyos, con repercusiones positivas para agricultura y abastecimiento urbano.
- Reposicionamiento de embalses y acuíferos, que crea colchones frente a episodios de sequía próximos.
- Riesgos geológicos locales: suelos saturados pueden aumentar la probabilidad de deslizamientos en pendientes pronunciadas.
Limitaciones y riesgos: la recuperación no es permanente
Investigadores advierten que la mejora actual no anula la existencia de una sequía estructural en algunas regiones. Annelies Broekman, experta en agua y cambio global del CREAF, recuerda que episodios de calor extremo pueden consumir rápidamente las reservas recién recargadas.
En Cataluña, por ejemplo, han sido necesarias lluvias por encima de la media de las últimas dos décadas —en algunos puntos hasta un 150% más— para recuperar niveles previos. El acuífero Carme-Capellades, que llegó a estar casi seco, ahora presenta niveles muy superiores, pero su estabilidad dependerá de la meteorología de los próximos meses.
Usos prácticos de la información
Los datos y visualizaciones del Laboratorio Forestal se han pensado para múltiples destinatarios: autoridades locales, servicios de emergencias, gestores forestales y el sector agrícola. Entre aplicaciones prácticas destacan:
- Planificación de actas de prevención y priorización de recursos antiincendios.
- Gestión de riego y planificación agrícola en función de la disponibilidad de agua subterránea.
- Monitoreo de cuencas y aviso temprano ante riesgos de inundación o deslizamiento.
- Soporte a investigaciones sobre el impacto del cambio climático en ecosistemas mediterráneos.
Ciencia abierta y acceso a los datos
El Laboratorio Forestal, financiado en parte por el programa Severo Ochoa, mantiene una política de acceso público: usuarios pueden visualizar y descargar las series de datos y emplearlas en estudios propios. Además de ForestDrought y Meteoland, la plataforma agrupa otras herramientas como Deboscat y capas con información de inventarios forestales y medidas de alometría.
El avance es relevante porque proporciona a la sociedad indicadores actualizados sobre la disponibilidad hídrica y el peligro de incendio en los últimos 365 días, algo que hasta ahora requería cálculos especializados.
En definitiva, las lluvias recientes han otorgado a los bosques un respiro y han recargado recursos hídricos esenciales, pero expertos insisten en mantener la vigilancia: la fortaleza actual es real, pero frágil frente a nuevas olas de calor o periodos secos prolongados.












