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La Junta de Castilla-La Mancha ha publicado recientemente una orden que activa ayudas destinadas al asesoramiento técnico de mancomunidades en la provincia de Cuenca, una iniciativa que coordina la gestión de más de 18.400 hectáreas de monte público. La medida busca mejorar la comercialización de recursos forestales y reforzar la prevención de incendios, con efectos directos sobre el empleo y la actividad rural.
Qué cubren las subvenciones
Las ayudas se destinan a fortalecer a las mancomunidades como unidades supramunicipales encargadas de planificar y gestionar de forma conjunta los montes públicos. Entre los objetivos prioritarios figuran el asesoramiento técnico, la elaboración de planes de actuación y la supervisión profesional de las labores forestales.
- Asesoramiento para la elaboración de planes de gestión forestal.
- Creación o modificación de estatutos de mancomunidades.
- Supervisión técnica de trabajos (personal cualificado).
- Apoyo a la comercialización de productos: madera, biomasa y corcho.
- Medidas orientadas a la prevención de incendios y la mejora de la resiliencia de los montes.
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Beneficiarios y alcance territorial
En esta convocatoria se registraron siete solicitudes, todas resueltas favorablemente; dos de ellas provienen de proyectos impulsados en la propia provincia de Cuenca. La orden concreta ayudas que apuntalan la gestión conjunta de 18.400 hectáreas repartidas entre varias mancomunidades.
| Mancomunidad | Hectáreas gestionadas | Municipios implicados (ejemplos) | Ayuda aprobada (€) |
|---|---|---|---|
| Mancomunidad de la Sierra de Cuenca | 10.404 | Huélamo, Tragacete, Vega del Codorno | 5.530 |
| Mancomunidad Los Serranos | 8.067 | Boniches, Salinas del Manzano, Salvacañete, entre otros | 5.799 |
Impacto esperado
El delegado provincial de Desarrollo Sostenible, José Ignacio Benito, ha destacado que la iniciativa permitirá a los municipios con grandes superficies forestales plantear estrategias conjuntas, apoyadas por personal especializado. Según Benito, la coordinación facilita planificaciones más eficientes y reduce la vulnerabilidad frente a incendios.
Además de la prevención de riesgos, la orden pretende dinamizar la economía local al mejorar la comercialización de productos forestales y crear oportunidades de empleo en zonas con problemas de despoblación.
Los beneficios previstos combinan efectos a corto plazo —supervisión y puesta en marcha de planes— con resultados a medio plazo: mayor resiliencia de los montes, aprovechamiento sostenible de la biomasa y vías más ordenadas para la salida comercial de la madera y el corcho.
Por qué importa ahora
Con la temporada de riesgo de incendios en el horizonte y la necesidad de reactivar economías rurales, la dotación de asistencia técnica a mancomunidades llega en un momento clave. La centralización de decisiones y la profesionalización de las labores forestales aumentan las probabilidades de actuaciones eficaces y coordinadas sobre amplias superficies.
Si bien las cifras de las ayudas son modestas, su valor estratégico radica en permitir la elaboración de instrumentos de gestión —planes, estatutos y supervisión técnica— que pueden multiplicar el impacto de los recursos disponibles.












