Podía haberse jugado en Vallecas: Iñigo se rebela y empatiza con las peñas

Iñigo, capitán del Rayo, cuestionó la suspensión del partido y afirmó que el encuentro “podía haberse disputado en Vallecas”, una decisión que, en su opinión, perjudicó al equipo. Puso el foco en la logística y la gestión del calendario antes de advertir que, pese al mal ambiente, el objetivo sigue siendo competir con todo ante el próximo rival, el Leganés.

El malestar nace de comparar dos situaciones recientes: la cancelación frente al Oviedo, que considera justificada, y la suspensión comunicada el jueves para un partido que se jugaría el domingo, que él cree que pudo evitarse. “Se pudo haber esperado y repetir la prueba”, dijo, revelando su sorpresa ante la celeridad de la decisión y dejando claro que el club salió afectado.

Además de la queja por la planificación, mostró comprensión hacia la afición de Oviedo y respeto por las peñas que convocaron una protesta: “Lo respeto, empatizo con ellos”, afirmó. A la vez anunció que no buscará culpables externos: no señalará a los árbitros ni al público porque, en su opinión, ambos son “agentes vulnerables” dentro del conflicto.

Se declaró en un buen estado anímico —“estoy pleno”— y reconoció que tras el partido en Poznan vivió momentos personales complejos que afectaron su concentración. Sobre la plantilla, defendió a los futbolistas y aseguró que apoyará a los jugadores “hasta las últimas consecuencias”, aunque advirtió que el vestuario atraviesa una etapa delicada por acumulación de problemas.

  • Logística y calendario: Iñigo cree que la decisión de suspender pudo haberse gestionado con más tiempo, evitando perjuicios.
  • Protesta de la afición: Respeto hacia las peñas que boicotearon el partido; no impulsará actos de confrontación.
  • Disciplina y bajas: Reconoció que las expulsiones y ausencias, como la de Pathé Ciss por energía desbordada, son un problema recurrente.
  • Estado del césped: Paró un entrenamiento por riesgo de lesiones en un terreno que no le inspiró confianza.
  • Actitud para el próximo partido: Mantener la propuesta de siempre pese a las circunstancias adversas.

En el plano deportivo, Iñigo fue tajante: no admite excusas para el duelo frente al Atlético y reclamó el mismo planteamiento habitual del equipo. “No hay coartadas”, resumió, insistiendo en que la exigencia interna y el cambio de ambición en el club son responsabilidad compartida entre cuerpo técnico y jugadores.

Sin concesiones ante el Atlético y mirada a Leganés

Sobre el rival, subrayó que ambos equipos llegarán sin sentirse locales: “Mañana no somos locales; ambos saldremos como visitantes”. Aclaró que la plantilla mostró compromiso durante el entrenamiento, incluso cuando él detuvo la sesión por precaución; “los jugadores querían continuar, son increíbles”, afirmó.

También explicó por qué respaldó el comunicado de la AFE, aunque admitió que quizá el momento no fue el ideal. Su papel, dijo, pasa por mediar y bajar la tensión: dialogar con los futbolistas y tratar de contener la crispación alrededor del equipo.

Las consecuencias son prácticas y deportivas: gestión del calendario, riesgo de lesiones por campos en mal estado, plus de presión sobre un vestuario con sanciones y ausencias. Si el Rayo quiere convertir la frustración en resultado, deberá ser capaz de mantener su identidad y gestionar mejor un entorno que, según el capitán, está enrarecido pero no perdido.

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