La última jornada en Adelaida promete decidir un mano a mano inesperado: Jon Rahm y Bryson DeChambeau llegan empatados a -19 y todo se decidirá en la ronda final. Lo que ocurra hoy no solo definirá el ganador de la etapa, sino que tendrá efecto directo en la dinámica de la temporada del LIV Golf y en los contratos futuros.
Rahm selló su tarjeta con una notable recuperación final: un chip desde unos 68 metros que, tras botar en greenes rápidos por el calor (alrededor de 30 °C) y la casi nula brisa, terminó en eagle y le dejó con una ronda de 66 golpes. Antes de ese cierre sobresaliente había tenido un comienzo complicado —un drive que acabó junto a un árbol en el hoyo 1 y un bogey inicial—, pero su solidez con todos los palos y el buen putt le permitieron remontar.
En el otro lado del duelo, DeChambeau protagonizó una jornada espectacular de dos horas en las que llegó a abrir cuatro golpes de ventaja. Su actuación incluyó una racha dominante en los contados pares 5 del recorrido y un final de 64 (-8) que desató la euforia del público en The Grange Golf Club.
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La sorpresa del día fue Anthony Kim, tercero a cinco golpes tras reaparecer en la competición después de una ausencia de doce años. Un resultado así, tras tanto tiempo fuera, añade un componente inesperado al desenlace del torneo.
- Empate en cabeza: Jon Rahm y Bryson DeChambeau, -19.
- Tercer puesto: Anthony Kim, -14, regresando con fuerza tras larga inactividad.
- Ronda más baja del día: DeChambeau, 64 (-8).
- Ronda destacada: Rahm, 66, con un eagle decisivo desde 68 m.
- Condiciones: calor intenso, greens rápidos y poco viento, factores que influyeron en las conversiones de putt.
El impacto de lo ocurrido no es solo individual. En la lucha por equipos, la Legion XIII confirmó su fortaleza: gracias a un brillante 66 de Tyrrell Hatton —a pesar de cerrar con dos bogeys—, mantienen una ventaja de cinco golpes sobre los locales Ripper, liderados por Cameron Smith. Esa brecha ofrece un colchón relevante de cara a la última jornada.
En el bando de los aficionados de la liga, los llamados ‘Fireballs’ celebraron un albatros cuya resonancia fue menor de la esperada en comparación con otros episodios recientes de la competición, aunque la jugada fue igualmente excepcional. En el plano individual, Josele Ballester firmó un 70, David Puig sumó un 71 y Sergio García vivió un final brillante: cuatro bajo par en los cuatro hoyos finales que rescataron su día tras una ronda complicada.
Las cifras provisionales y el ambiente en The Grange dejan varios elementos a seguir hoy:
- Presión psicológica: Rahm llega con la demostrada capacidad para recuperarse; DeChambeau, con la explosividad que le permite grandes distancias y rachas de birdies.
- Condiciones del campo: los greens rápidos y la falta de viento favorecen tiros agresivos pero penalizan errores de control en approaches y putts largos.
- Implicaciones económicas: actuaciones como la de DeChambeau aumentan su valor dentro del circuito y en negociaciones externas, un factor observado por patrocinadores y propietarios.
Hoy, en la ronda definitiva, se decidirá si la eficacia mental de Rahm puede contrarrestar la potencia y el momento de DeChambeau, o si la sorpresa de Anthony Kim alterará ese pulso. El desenlace en Adelaida supone más que un título: puede marcar el tono de las próximas semanas en el LIV Golf.












