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El meteorólogo Jorge Rey ha anticipado un episodio atmosférico que coincide con alertas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y que podría complicar la segunda semana de febrero. Se esperan lluvias persistentes, nevadas en cotas medias y vientos fuertes que tendrán efectos directos sobre transporte, litoral y zonas de montaña.
Qué se prevé y por qué importa ahora
La clave es una bolsa fría en altura (DANA) que, según las previsiones compartidas por Rey, descenderá hacia la península alrededor del 11 y 12 de febrero, generando inestabilidad significativa. AEMET confirma un panorama dominado por frentes atlánticos y cambios térmicos que harán variar la cota de nieve y la intensidad de las precipitaciones en pocos días.
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Esto importa porque el desplazamiento y las infraestructuras vulnerables —carreteras de montaña, puertos y zonas costeras— pueden verse afectados con rapidez. Además, la combinación de lluvia intensa y suelos ya fríos aumenta el riesgo de inundaciones puntuales y de complicaciones para la red eléctrica y el transporte público.
Principales riesgos por zonas
El mapa de peligro no es uniforme: algunas regiones concentran la mayor parte de la meteorología adversa, mientras otras tendrán solo episodios transitorios de inestabilidad.
| Región | Riesgo principal | Valores orientativos | Periodo esperado |
|---|---|---|---|
| Cantábrico oriental | Precipitaciones intensas y nieve en altura | Acumulados altos, nieve en cotas >700–1000 m | Principalmente días 11–14 de febrero |
| Pirineo occidental | Nevaradas y viento | Nieve abundante en cumbres; rachas fuertes en zonas elevadas | 11–15 de febrero |
| Bética oriental | Chubascos fuertes | Acumulados localmente relevantes | 11–17 de febrero |
| Baleares | Tormentas y viento marítimo | Posible afectación en Mallorca (cota de nieve alta); rachas intensas | 11–13 de febrero |
| Sureste y litoral este | Viento del oeste con rachas muy fuertes | Rachas en ocasiones >80 km/h en tramos expuestos | Períodos de los frentes atlánticos |
| Canarias (norte de islas montañosas) | Lluvias débiles a moderadas | Intervalos nubosos y probables chaparrones | Intermitente en la semana de previsión |
Detalles técnicos y evolución prevista
Rey describe la estructura del episodio como una dorsal que cede ante la advección fría, lo que favorecerá la formación de tormentas en el Mediterráneo cuando la masa de aire llegue a esa área. Según sus cálculos, la inestabilidad remitiría a partir del 17–18 de febrero, dando paso a una situación más estable, aunque con heladas nocturnas en cotas altas.
AEMET remarca que la cota de nieve comenzará en torno a los 700–1.000 metros y subirá progresivamente hasta situarse entre 1.200 y 1.400 metros, con mayores espesores en las cotas superiores. No se descarta que en puntos montañosos se acumulen cantidades relevantes de nieve y que en áreas costeras se registren rachas muy fuertes de viento.
Las alertas se centran además en la posibilidad de acumulados de lluvia importantes en el Cantábrico oriental y en el Pirineo, así como en episodios tormentosos en Baleares y el Mediterráneo occidental.
Qué pueden esperar los ciudadanos
Para quien viaje: modificaciones en horarios de trenes y cancelaciones puntuales en carreteras de montaña pueden aparecer con poco margen de aviso. En el litoral, es recomendable extremar la precaución por oleaje y vientos costeros.
- Conductores: prever cadenas o cadenas textiles si se sube a puertos de montaña; reducir velocidad con lluvia y viento.
- Agricultura y ganadería: proteger instalaciones y planificar riegos, dada la combinación de frío y precipitaciones.
- Ocio en montaña: evitar rutas expuestas mientras dure la fase más activa.
En conjunto, el pronóstico subraya una semana con contrastes térmicos y episodios localmente severos. La precisión temporal seguirá mejorando conforme se acerquen las fechas, por lo que conviene consultar actualizaciones oficiales y ajustar planes en función del riesgo.
La intersección entre las señales de meteorólogos independientes y los avisos oficiales de AEMET hace que esta situación merezca atención: no es solo una curiosidad científica, sino un factor con efectos prácticos sobre movilidad, seguridad y servicios básicos.













